Dinero

Su origen etimológico nos lleva al vocablo latino denarius, que era el nombre de la moneda que utilizaban los romanos.

El dinero es un medio de intercambio, por lo general en forma de billetes y monedas, que es aceptado por una sociedad para el pago de bienes, servicios y todo tipo de obligaciones.

El dinero cumple con tres características básicas: se trata de un medio de intercambio, que es fácil de almacenar y transportar; es una unidad contable, ya que permite medir y comparar el valor de productos y servicios que son muy distintos entre sí; y es un refugio de valor, que posibilita el ahorro.

La palabra dinero se menciona por primera vez en el Gran Libro, cuando Dios le cambio a Abram el nombre por Abraham, desde ese entonces se le llamó dinero a todo lo que el podía tener como valor, para salir de su parentela y poder negociar por donde pasaba. Ese dinero era representado por las riquezas que poseía.

Fue el quien por primera vez supo devolver el dies por ciento de lo que ganaba, llamándolo diezmo y entregándoselo al sacerdote Melquisedec en gratitud. Para cubrir las necesidades del servicio a Dios.

Porque la sabiduría protege como el dinero protege; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría preserva la vida de sus poseedores. Eclesiastés 7:12 .

El Señor usa el dinero para sus propósitos.

No podemos separar nuestras finanzas de nuestro cristianismo. Dios no da dinero solo para nuestras necesidades físicas; lo utiliza también para transformarnos espiritualmente.

En tiempos de necesidad, nos enseña a confiar en Él, y demuestra que Él es fiel al proveerlo.

El dinero es también una herramienta que Dios usa para enseñarnos disciplina.

En vez de abandonarnos a nuestros deseos, aprendemos a buscar su voluntad y a estar satisfechos con lo que tenemos.

Además, el Señor usa el dinero para enseñarnos a ser generosos y altruistas.

Ten cuidado de poner el dinero, primero que Dios, ya que el mismo té avergonzará y te llevará a la ruina espiritual.

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. 1 Timoteo 6:10.

Saque un billete de su billetera y mírelo; ese pedazo de papel es un poderoso instrumento en manos del Señor cuando usted le da autoridad sobre ese dinero y coopera con el plan del Señor.

Cuando usted abra su cartera y vea un billete, recuerde que lo que haga con él revelará su integridad.

Oración: Señor Dios ayúdame a ser temeroso cuando el dinero entre a mis puertas, dame la sabiduría para saberlo distribuir. Amén.

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