Arrepentimiento

Arrepentimiento

Es el pesar que una persona siente por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer. Quien se arrepiente cambia de opinión o deja de ser consecuente con un determinado compromiso.

Arrepentirse es un acto espontáneo, que debe surgir de la comprensión legítima de los propios errores, aunque esto no significa que no vuelvan a cometerse. A grandes rasgos, puede distinguirse entre faltas involuntarias y voluntarias, siendo estas últimas las más fáciles de evitar.

Cuando reconocemos el pecado que hemos cometidos, pidiéndole perdón a Dios, cambiando nuestra actitud, nuestra forma de obrar y de pensar, dejando de cometer el mismo error, es donde aplica verdaderamente el arrepentimiento.

¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!

¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño!

El arrepentimiento de corazón del pecado, nos lleva a una vida separada para Dios, trayendo como resultado una santidad espiritual a nuestra vida.

Lo contrario de arrepentimiento es la terquedad, los hombres tercos, son personas llevadas de su parecer, son insensatos y despiadados, no reconocen sus errores, no temen ni creen en Dios, ya que el pecado que habita en ellos los consume, arrastrándolos a una vida oscura y una muerte eterna.

Este pueblo malvado, que rehúsa escuchar mis palabras, que anda en la terquedad de su corazón y se ha ido tras otros dioses a servirles y a postrarse ante ellos, ha de ser como este cinturón que no sirve para nada. Jeremías 13:10.

Mas por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagara a cada uno conforme a sus obras. Romanos 2:6.

Para que se pueda recibir este perdón, es importante reconocer el sacrificio de Jesucristo, en la cruz del calvario, que El derramó su sangre para liberarnos del pecado, aceptándolo como nuestro Señor y salvador en nuestras vidas.

Si decimos que tenemos comunión con El, pero andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad; mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7.

Oración: Me arrepiento de corazón de mis faltas y mis pecados, reconozco que la sangre de Jesucristo, me limpia y perdona, dándome la promesa de la vida eterna. Amén.

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