Envidia

Del latín invidĭa, es el deseo de obtener algo que posee otra persona y que uno carece. Se trata, por lo tanto, del pesar, la tristeza o el malestar por el bien ajeno. En este sentido, la envidia constituye el resentimiento.

La envidia es considerada como un sentimiento que lleva a la persona a no ser feliz con lo que posee, ya que mira más las pertenencias de los demás mas que la suya propia, carece de una falta de auto estima y su forma de actuar no es sincera consigo mismo.

Esta doble condición de desear algo que no se tiene y pretender obtenerlo a partir de lo que otro tiene hace que la envidia cause infelicidad y dolor a aquel que experimenta el sentimiento. El envidioso no se conforma con obtener algo, sino que quiere producir el mal a la persona por la cual le tiene envidia.

El primer caso de envidia que se registró en el gran libro, fue el de Caín y Abel. Observemos lo que paso:

También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado. Y Caín se enojó mucho y su semblante se demudó.

Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Por qué estás enojado, y por qué se ha demudado tu semblante?

Si haces bien, ¿no serás aceptado? Y si no haces bien, el pecado yace a la puerta y te codicia, pero tú debes dominarlo. Y Caín dijo a su hermano Abel: vayamos al campo. Y aconteció que cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.

Entonces el Señor dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guardián de mi hermano?

Y El le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

Ahora pues, maldito eres de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Génesis 4:4-11.

En esta escena podemos identificar lo que puede producir la envidia:

La envidia cambia el semblante, produce enojo, inconformidad, codicia y pecado, que puede llevar a la persona a actuar mal contra la otra. Esto conlleva a la persona a ser maldecido por Dios.

Ser envidioso es no estar conforme, su anhelo de poder conseguir lo de lo demás a costa del mal ajeno, poniéndolo en una posición de ceguera y de inconformidad.

Por lo generar la persona envidiosa le cuesta reconocerla, es hipócrita y quiere aparentar que es mejor que la otra, se oculta en una mentira, ya que demuestra su ansiedad por lograr obtener lo del otro.

Están envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad. 1 Timoteo 6:5

Guárdate de la envidia, se conforme con lo que Dios te provee y verás que La Paz te acompañará.

Oración: Guarda mi corazón o Dios de la envidia, ayúdame a poder apreciar y disfrutar de cada bendición que tú me das, sabiendo estar conforme a tu palabra. Amén.

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