Derrota

El origen del término se encuentra en el francés déroute y está vinculado a la fuga de un ejercito. Derrotar a un ejército enemigo, por lo tanto, es lograr el vencimiento por completo, que suele ser seguido por una fuga desordenada del derrotado.

Derrota es la acción y efecto de derrotar o ser derrotado. El verbo derrotar, por su parte, hace referencia a vencer o ganar en un enfrentamiento, a romper o destrozar, o a arruinar a alguien en la salud o en sus bienes.

Por lo generar nuestras luchas continuas de la vida nos conlleva a poder enfrentar en muchas ocaciones batallas, donde podemos vencer o ser derrotados.

Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Efesios 6:12 .

Cada enfrentamiento de derrota, nos lleva a prepáranos mejor si tomamos una buena actitud, sabiendo que saber perder es aprender a ganar. Por lo tanto cuando aprendemos a conocer como se mueve nuestro adversario, podemos hacer estrategias y planes donde podemos derrotarlo.

Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carne; porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. 2 Corintios 10:3-4.

El enemigo de nuestras luchas, continuamente no quiere destrozar y tratando de ponernos en el estrado de que no lo podemos vencer, lleva nuestros sentidos de derrota y pérdida.

Cuando estamos pasando por luchas de Salud, financieras y de sentimientos o afectos amorosos, es hay donde tenemos que adoptar dos condiciones para poder enfrentarse a sus circunstancias, y es de derrotar o ser derrotado.

La derrota conlleva a sentirnos en muchas ocaciones a estar frustrados, enfermos, nos deja sin fuerzas, nos sentimos oprimidos y angustiados, dejándonos en muchas ocaciones aniquilados por que nos han vencido.

Pero poder derrotar al enemigo, nos conlleva a poder saborear el triunfo, dando felicidad y bienestar a nuestra victoria.

Pero tú, oh Señor, ten piedad de mí y levántame, para que yo les pague como se merecen.

Por esto sé que conmigo te complaces, porque mi enemigo no canta victoria sobre mí. Salmos 41:10-12.

De hay la importancia de poder enfrentar cada lucha de nuestra vida de la mano de Dios, sabiendo que con El podemos enfrentar confiadamente a nuestros adversarios, para poder derrotarlos.

Porque El me ha librado de toda angustia, y mis ojos han visto a mis enemigos derrotados. Salmos 54:7.

!!Por grande que veas tus luchas, Dios te dará la victoria sobre cada una de ellas!!.

Oración: Señor Dios, dame una actitud de vencedor, para prender a derrotar y no ser derrotado, sabiendo que contigo podré alcanzar las victorias de nuestras luchas. Amén.

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