Incrédulo

Incrédulo

La palabra incrédulo es un término que podremos emplear en nuestro idioma cuando sea necesario expresar que tal o cual persona no creen sencilla y fácilmente aquello que le dicen y muestran.

Generalmente, la persona calificada como incrédulo presenta esta característica de manera permanente en su manera de actuar, pensar, es decir, es una actitud en la vida la de mostrar una reticencia a la creencia de las cosas y no tanto una cuestión del momento relacionada a un tema en cuestión, costándole, por tanto, creer en todo y en todos.

Asimismo, cabe destacarse, que aquella persona que se ha visto sometida a experiencias negativas en materia de confianza, suele presentar más incredulidad que otros a la hora de creer en algo o alguien.

Se cataloga como incrédulo a una persona que es ateo o agnóstico, cuando no acepta la divinidad de Dios, por lo generar manifiesta inconformidad y en ocaciones mantiene una posición en sus corrientes filosóficas, para demostrar que Dios no existe.

Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Hebreos 3:12.

La incredulidad no permite ver o aceptar el milagro que procede de Dios, en ocaciones ponen un velo en sus ojos, que no les dejan ver la majestuosidad del Gran creador, ni pueden comprender su palabra.

Por tanto, puesto que tenemos este ministerio, según hemos recibido misericordia, no desfallecemos; sino que hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, mediante la manifestación de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre en la presencia de Dios.

Y si todavía nuestro evangelio está velado, para los que se pierden está velado, en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:1-4.

Los que creemos en Dios por medio de Jesucristo, es porque hemos visto su manifestación en nuestra vida, por medio de su Resurrección quien nos ha permitido sentir su presencia y ver su verdad en nosotros; quizás en ocaciones hemos llegado como el apóstol Tomas a tener que meter los dedos en sus llagas, para ser creyente.

Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Juan 20:27.

La incredulidad cierra puertas, ya que no te permite ver mas haya de lo sobrenatural, dejándote sin fe y esperanza, para no poder alcanzar las bendiciones que Dios tiene preparadas, para obtener un bienestar en tu vida.

Oración: Como no reconocer la grandeza de nuestro creador Dios , cuando observo la divinidad de su verdad manifiesta en medio de sus bendiciones para con nosotros; ayúdame a manifestar mi gratitud a través de tú palabra, para llenar cualquier vacío de incredulidad. Amén.

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