Alegría

Es la emoción o el sentimiento que se experimenta cuando algo provoca felicidad o júbilo. Lo habitual es que la alegría se exteriorice mediante gestos, acciones o palabras.

Puede considerarse la alegría como un estado anímico. Cuando una persona tiene alegría, se siente plena ya que vive un momento agradable o placentero. Por eso puede decirse que los seres humanos desarrollan una tendencia a realizar aquello que, de una forma u otra, les provoca alegría.

Porque con alegría saldréis, y con paz seréis conducidos; los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de vosotros, y todos los árboles del campo batirán palmas. Isaías 55:12.

La alegría genera un bienestar y un gozo, cuando se comparte con algo o con alguien, esta felicidad se exterioriza y se manifiesta agradable, ya que es una plenitud de tener un efecto positivo y ameno que conlleva a la persona en su celebro a liberar endorfina, que es una hormona que incrementa la fortaleza del organismo y minimiza los dolores.

Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado. Salmos 51:8.

En otras palabras, la alegría es algo que debemos perseguir y procurarnos a cada paso, en lugar de esperarla de forma pasiva. Se trata de un compromiso con nosotros mismos que nunca deberíamos desatender, ya que las ventajas de estar alegre son innegables y también afectan a los que nos rodean: la alegría nos vuelve más productivos, nos pone en un estado en el cual la vida parece tener más sentido, de manera que nuestros objetivos son más prometedores.

Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría; para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada. Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre. Salmos 30:11-12.

La presencia de poder estar alegres y agradecidos por todo lo que Dios nos provee, nos lleva a una satisfacción espiritual que nos produce paz interior, trabajando en una esperanza de satisfacción plena y emocionalmente, ya que nuestra confianza está en el que hizo los cielos y la tierra, el cual producirá un gozo espiritual lleno de alegría.

El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. Mateo 13:44.

Cuando nos encontramos un tesoro, oh nos ganamos una buena suma de dinero, oh nos encontramos el amor de nuestra vida, es muy probable que nos alegremos por lo que hallamos. De igual manera cuando encuentras la relación con Dios con sinceridad, produce en nosotros una alegría interior, que se manifiesta a través de una seguridad plena de su presencia.

Estar alegres, es poder sentir un bienestar de satisfacción emocional, que produce una gran felicidad. Por nada estés tristes, si no alegraos ante la presencia De Dios, con cánticos de júbilo y adoración.

Oración: A aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría, al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén. Judas 1:24 -25.

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