El Afán

El afán, por lo tanto, puede ser una labor ardua, el cansancio que deriva de alguna acción o un anhelo o aspiración, que muchas ocasiones queremos obtener con mucha rapidez.

Sí, como una sombra anda el hombre; ciertamente en vano se afana; acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá. Salmos 39:6.

En muchos casos se dice que del afán solo queda el cansancio.

Por esto quiero compartir esta historia.

Diógenes, el místico griego se encontró con Alejandro Magno cuando este se dirigía a la India. Era una mañana de invierno, soplaba el viento y Diógenes descansaba a la orilla de un río, sobre la arena, tomando el sol desnudo.

Era un hombre hermoso. Cuando el alma es hermosa, surge una belleza que no es de este mundo… Alejandro no podía creer la belleza y la gracia que tenía aquel hombre y le dijo:

-Señor -jamás había llamado `Señor` a nadie en su vida-, señor me ha impresionado mucho su persona, además he oído hablar de su gran sabiduría. Me gustaría hacer algo por usted, ¿Qué podría hacer yo por usted?

– Muévete un poco hacia un lado, pues me estás tapando el sol, esto es todo, no necesito nada más – dijo Diógenes.

-Si tengo una nueva oportunidad de volver a la tierra, le pediré a Dios que me convierta en Alejandro de nuevo y si esto no es posible, que me convierta en Diógenes – dijo Alejandro

Diógenes se rió y dijo:

-¿Quién te impide serlo ahora mismo? ¿Adónde vas? Durante meses he visto pasar ejércitos, ¿a dónde van? ¿Para qué?.

-Voy a la India a conquistar el mundo entero -dijo Alejandro.

-¿Y después que vas a hacer? -preguntó Diógenes.

-Después voy a descansar.

-Estás loco.

Yo estoy descansando ahora. No he conquistado el mundo y no veo que necesidad hay de hacerlo. Si al final quieres descansar, ¿por qué no lo haces ahora? Y te digo más si no descansas ahora nunca lo harás. Morirás. Todo el mundo se muere en el camino, en medio del viaje.

Alejandro se lo agradeció y le dijo que le recordaría, pero que ahora no podía detenerse. Alejandro cumplió su destino de conquistador pero no le dio tiempo de descansar antes de morir.

Vanidad de vanidades, dice el Predicador, vanidad de vanidades, todo es vanidad.

¿Qué provecho recibe el hombre de todo el trabajo con que se afana bajo el sol?

Una generación va y otra generación viene, mas la tierra permanece para siempre. Eclesiastés 1:2-4.

Refexion. No te afanes a conseguir cosas que se acaban y se pierden con el tiempo. Toma el tiempo de calidad a compartir con los tuyos con amor y principios, con lo cual te recordarán toda la vida, y pasaras de generación en generación.

!! Por que nos afanamos a conquistar el mundo, si al final lo que perdura es el tiempo de calidad que le damos a quienes amamos!!.

Oración. Hoy decido a organizar mi vida para que el afan no me destruya, sabré disfrutar de las bendiciones que DIOS me ha provisto, con el tiempo de calidad que merecen. Amén.

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