Envidioso

La envidia es el deseo de obtener algo que posee otra persona y que uno carece. Se trata, por lo tanto, del pesar, la tristeza o el malestar por el bien ajeno. En este sentido, la envidia constituye el resentimiento .

No tengas envidia de los malvados, ni desees estar con ellos;

porque su corazón trama violencia, y sus labios hablan de hacer mal.

Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza;

con conocimiento se llenan las cámaras de todo bien preciado y deseable. Proverbios 24:1-4.

La envidia puede surgir cuando hay una escasez de objetos materiales o cuando dichos objetos son muy difíciles de obtener. Por lo tanto, quienes los poseen son envidiados por los demás

En una aldea había un anciano muy pobre, pero hasta los reyes lo envidiaban porque poseía un hermoso caballo blanco

Los reyes le ofrecieron cantidades fabulosas por el caballo pero el hombre decía:

-Para mí, él no es un caballo, es una persona. ¿Y cómo se puede vender a una persona, a un amigo?. Era un hombre pobre pero nunca vendió su caballo.

Una mañana descubrió que el caballo ya no estaba en el establo.

Todo el pueblo se reunió diciendo:

-Viejo estúpido. Sabíamos que algún día le robarían su caballo.

Hubiera sido mejor que lo vendieras. ¡Qué desgracia!

No vayáis tan lejos dijo el viejo- Simplemente decid que el caballo no estaba en el establo.

Este es el hecho, todo lo demás es vuestro juicio.

Si es una desgracia o una suerte, yo no lo sé, porque esto apenas es un fragmento. ¿Quién sabe lo que va a suceder mañana?.

La gente se rió del viejo. Ellos siempre habían sabido que estaba un poco loco.

Pero después de 15 días, una noche el caballo regresó. No había sido robado, se había escapado.

Y no solo eso sino que trajo consigo una docena de caballos salvajes.

Reflexion. La envidia es el mal ajeno, que cierra las puertas a la bendiciones, ya que se envanece al querer tener lo de los demás, sin importar las consecuencias.

Palabras de Jesucristo. Porque de adentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricias, maldades, engaños, sensualidad, envidia, calumnia, orgullo e insensatez.

Todas estas maldades de adentro salen, y contaminan al hombre. Marcos 7:21-23.

Tiempo de pensar. El desear lo que obtiene los demás, para competir a ser mejor, siempre tendrá como resultado el fracaso interno de su corazón. Ya que la envidia es un vacío de insatisfacción.

Oración. Señor guarda mi corazón de declarar envidia, ayúdame a ser sincero y conforme con lo que tú me provees, sabiendo que mi alma descansará en paz y Alegría de lo obtenido por tus bendiciones. Amén

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