Inteligencia

Inteligencia

El término inteligencia proviene del latín intelligentia, que a su vez deriva de inteligere. Esta es una palabra compuesta por otros dos términos: intus (“entre”) y legere (“escoger”). Por lo tanto, el origen etimológico del concepto de inteligencia hace referencia a quien sabe elegir: la inteligencia posibilita la selección de las alternativas más convenientes para la resolución de un problema.

Y dijo al hombre: «He aquí, el temor del Señor es sabiduría, y apartarse del mal, inteligencia.» Job 28:28 .

De acuerdo a lo descrito en la etimología, un individuo es inteligente cuando es capaz de de escoger la mejor opción entre las posibilidades que se presentan a su alcance para resolver un problema.

Un profesor de filosofía entra en clase para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa dice a la clase:

– Usando cualquier conocimiento aplicable que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe.

Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe.

Pero un alumno, después de escribir rápidamente su respuesta, entrega su examen ante el asombro de sus compañeros…

Cuando pasan unos días y entregan las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que entregó su examen en 30 segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue:

– «¿Qué silla?»

Reflexion. La capacidad de pensar antes de actuar, nos demuestra el poder de desarrollar la astucia, que puede desarrollar la inteligencia en acción, para poder resolver cualquier problema que se nos presente.

Palabras de Jesucristo. Mirad, yo os envío como ovejas en medio de lobos; por tanto, sed astutos como las serpientes e inocentes como las palomas. Mateo 10:16.

Tiempo de pensar. La verdadera inteligencia es poder obrar de acuerdo a la sabiduría que Dios nos otorga, ella desarrollará el poder de la mente, con la cual podemos dar soluciones a la circunstancias de la vida.

Oración. Permítame oh Dios desarrollar mi inteligencia, de acuerdo a tus principios y valores que son lo que me forman, para poder actuar en la vida , sabiendo que ellos me darán un porvenir de sabiduría para entender el bienestar que me entregas. Amén

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