Arriesgarse

Arriesgarse

Este verbo muchas veces se utiliza para referirse a alguien que se expone demasiado a sí mismo o también que se expone para salvar a los demás, por ejemplo, en un siniestro.

«Será su guía uno de ellos, su gobernante de en medio de ellos saldrá, y lo haré acercarse y él se llegará a mí; porque ¿quién se atrevería a arriesgar su vida para llegarse a mí?»–declara el Señor.

«Y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.» (Jeremías 30:21-22).

Pero además este verbo puede usarse para referirse a acciones de la vida cotidiana. A dificultades que puede tener una persona y que a pesar de eso, nunca deja de luchar. Es quien a pesar de equivocarse, de caerse, de perder, siempre se arriesga porque se siente vivo internamente. Y quien se siente vivo, no tiene miedo de seguir apostando a la vida y a la felicidad, aun cuando existan riesgos.

Cierta mañana, un viejo sabio envolvió un huevo en un pañuelo, se fue al centro de la plaza de su ciudad y llamó a los que pasaban por allí:
– ¡Hoy tendremos un importante concurso! – dijo – ¡quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo recibirá de regalo el huevo que está dentro!.
Las personas se miraron, intrigadas. El sabio insistió:
– Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe fácilmente.

Es un símbolo de fertilidad y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos. Entonces, ¿quién puede decirme lo que está escondido?
Todos los habitantes pensaban que el sabio tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quiso pasar vergüenza delante de los otros.
El sabio preguntó dos veces más y nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces, abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.
– Todos vosotros sabíais la respuesta – afirmó – y nadie osó traducirla en palabras.

Así es la vida de aquellos que no tienen el valor de arriesgarse: las soluciones nos son dadas generosamente, pero estas personas siempre buscan explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada.

Reflexión. En muchas ocaciones tenemos la respuesta a nuestras luchas o dificultades, pero debido a los temores no damos el pasa de arriesgarnos a tomar decisiones, que pueden cambiar el rumbo de nuestra vida.

Palabras de Jesucristo. Respondiéndole Pedro, dijo: Señor, si eres tú, mándame que vaya a ti sobre las aguas.

Y El dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, caminó sobre las aguas, y fue hacia Jesús.

Pero viendo la fuerza del viento tuvo miedo, y empezando a hundirse gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame!

Y al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? (Mateo 14:27-31).

Tiempo de Pensar. La Fe es el encendido de tomar nuestras riesgos y hacerlos realidad. Cuando vamos de la mano de Jesucristo podemos caminar en medio de la tormenta.

Oración. Señor Jesús, se que mirándote a ti podré, tomar la decisiónes que me limitan, sabiendo que tu me llenarán de fe para poder arriesgarme a dar los pasos. Amen

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