Afán y ansiedad

El Afan y la Ansiedad

Me maravilla la gran facilidad con la que llegamos a afanarnanos y ponernos ansiosos. Es asombrosa la capacidad del ser humano de dedicarle tiempo y esfuerzo mental innecesarios a cualquier problema o situación ajena a su control por minúscula que sea. Deberes, situaciones y conflictos laborales, responsabilidades de cualquier tipo (principalmente lo interminables que suelen ser las económicas), hay pocas cosas en el mundo más fáciles que acumular preocupaciones.

Lo incierto y desconocido de nuestro futuro nos provoca constante ansiedad y nos hace afanarnos con mucha frecuencia.

De igual manera queremos afanarnos y atesorar riquezas, sabiendo que cuando menos piensa la muerte nos aparece, y te podrás imaginar como ortors van a disfrutar y malgastar tus esfuerzos.

Había una vez una abeja joven y fuerte, estaba llena del ardor

de la juventud. Un día, mientras volaba muy feliz de flor en

flor, chupando néctar, se alejó cada vez más de su casa y

olvidó que pronto anochecería y sería hora de regresar.

Acababa de posarse en una flor de loto, cuando el sol se puso

y el loto se cerró. La abeja quedó atrapada. Tenía un aguijón

afilado y habría podido perforar fácilmente los pétalos y

escapar, pero estaba absorta en su embriaguez. Pensó: «Pasaré

aquí la noche bebiendo néctar y por la mañana, cuando se abra

el loto, volaré a casa. Reuniré a mi esposa, a mis vecinos y

amigos y los traeré aquí a beber néctar. ¡Estarán muy

contentos! ¡Estarán muy agradecidos!

Pronto llegó la medianoche. Un elefante joven, que también

se hallaba extasiado, vagaba por el bosque derribando

árboles; desgarraba plantas y se las metía en la boca. Cuando

llegó al loto donde la abeja se deleitaba, empezó a arrancar

lotos y a comérselos. La abeja seguía bebiendo néctar y

pensaba: «Traeré a mi esposa, traeré a mis vecinos, traeré a

todos mis amigos; tendré una gran fábrica de miel».

De pronto, hubo un fuerte crujido. «¡Ay de mi!, gritó la abeja. Me

muero, me muero. Estoy muerta».

Todos los planes de la abeja quedaron en el lago. Todos sus

amigos quedaron en casa. La esposa de la abeja seguía en casa

y la abeja, en la boca del elefante.

Como esa abeja, cada vez llegamos más lejos en este mundo,

imaginando que hacemos grandes progresos, sin darnos cuenta

de que vamos dejando atrás nuestra esencia. Cada día se

acerca más el elefante de la muerte, pero nunca advertimos sus

pasos. En este mundo transitorio. Aunque parece fascinante, todo lo

que vemos aquí es perecedero.

Reflexión.» Eres como un viajero que va y viene. Acumulas riquezas y te

enorgulleces de ellas. Pero cuando te marches no te llevarás

nada contigo. Viniste a este mundo con los puños cerrados,

pero cuando te vayas, tus manos estarán abiertas».

Palabras de Jesucristo. Estad alerta, no sea que vuestro corazón se cargue con disipación y embriaguez y con las preocupaciones de la vida, y aquel día venga súbitamente sobre vosotros como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. ( Lucas 21:34-35).

Tiempo de Pensar. Nuestro afan y ansiedad, no nos dejan ver lo hermoso que es la vida para aprender a disfrutarla.

Oración. Señor dame la calma de mi vida, y quita de medio mi todo afan y anciedad, para darme paz y fe, que nos lleven a poder disfrutar de las bendiciones del creador. Amén.

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