Sientes al Señor

Sientes al Señor.

¿Te has preguntado alguna vez si a sentido el Señor en tu vida?

Cada día que me despierto le doy gracias a Dios por un nuevo día, pero a menudo que trasciende veo reflejado en mi interior, la necesidad de sentir al Señor.

Cuando me despido, antes de salir del hogar de un abrazo y oro a Dios, por los que están en mi entorno, ( mis hijos y esposa o familiares).

Cuando me encuentro en el asenzor y sonrió, dando los buenos días a los que me acompañan en el; cuando en la vía le sedo el paso aquel que va de prisa; cuando veo el semáforo en rojo y me detengo con paciencia; cuando llegó al trabajo y observó a mis compañeros con lo que comparto el día; cuando pido perdón en mis equivocaciones; cuando observó la sabiduría que Él me da para trabajar y poder ser bendecido.

Entonces abro mi corazón y digo:

La eternidad se abre ante mí arriba y abajo, a la izquierda y a la derecha, adelante y atrás, adentro y afuera.

Con los ojos abiertos, me observo a mí mismo como un cuerpo diminuto. Con los ojos cerrados, me percibo como un centro en torno al cual gira la esfera de la eternidad, la esfera de la bienaventuranza y la esfera del espacio, vivo y omnisciente.

Siento al Señor como un suave aliento de gozo que fluye en los universos de mi cuerpo. Le percibo en el brillo centelleante de toda luminosidad, y a través de las olas de la conciencia.

Le contemplo como la luz solar de la inspiración, que mantiene las luminarias de mis pensamientos en rítmico equilibrio.

Le siento como una voz vibrante, que conduce, guía y enseña secretamente en los templos de las almas de todos los seres humanos y de toda la creación.

Él es la fuente de la sabiduría y de la inspiración radiantes que fluyen a través de todas las almas. Él es la fragancia que exhala el incensario de todos los corazones. Él es un jardín de capullos celestiales y de deslumbrantes flores-pensamientos. Él es el amor que inspira nuestros sueños de amor.

Le siento fluyendo a través de mi corazón y de todos los corazones, a través de los poros de la tierra, del cielo y de todo lo creado. Él es la eterna corriente de la dicha, el espejo del silencio, en el que se refleja la creación entera.

En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición. (1 Pedro 3:8-9).

Entonces sentirás al Señor en tu vida.

Reflexión. El Señor quiere tocarte en el entorno de tu vida, solo tú abre un corazón sincero y deja sentir el poder de su Espíritu, manifestando en todo lo que emprendas.

Palabras de Jesucristo. Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado en quien me he complacido; a El oíd.

Cuando los discípulos oyeron esto, cayeron sobre sus rostros y tuvieron gran temor.

Entonces se les acercó Jesús, y tocándolos, dijo: Levantaos y no temáis.

Y cuando alzaron sus ojos no vieron a nadie, sino a Jesús solo. (Mateo 17:5-8).

Tiempo de Pensar. Solo podemos sentir al Señor, cuando abrimos nuestros ojos, lo escuchamos y reconocemos su grandeza.

Oración. Señor dejame sentirte en el alba de un nuevo día, sabiendo que tú me acompañas en mis acciones, dejándose sentir por tu Espíritu Santo. Amén

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