Obedecer

La abediencia es acatar la autoridad de quien manda. Por esto cuando uno se sujeta a la autoridad, esta siendo abediente a el reglamento establecido.

La obediencia suele concretarse a partir de obligaciones o prohibiciones que implican la realización u omisión de ciertas acciones. El concepto contempla la subordinación de la voluntad individual a una figura de autoridad, que puede ser tanto un individuo como un grupo o un concepto. Hay quienes, por ejemplo, cumplen obediencia a Dios o bien a una ideología.

Por tanto, obedecerás al Señor tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos que te ordeno hoy. (Deuteronomio 27:10)

La obediencia empieza desde nuestra niñez, la cual consiste en estar sujetos a la autoridad de nuestros padres, dentro las reglas del hogar.

Había una vez un caballito de mar llamado Tilín, que tenía un amigo cangrejo llamado Tomás. Les encantaba pasar las tardes jugando juntos y visitando arrecifes.

Los padres de Tilín le habían dicho siempre que tenía permiso para jugar con su amigo cangrejo, siempre que no saliera a la superficie.

Un día, le ganó la curiosidad y le pidió a Tomás que lo llevara a la orilla. Este se negó a llevarlo pero Tilín insistió.

El cangrejo accedió pero con la condición de que solo fueran hasta una roca por un momento y regresaran enseguida.

Así lo hicieron, pero cuando subieron a la roca, no se dieron cuenta que una lancha de pescadores venía del otro lado y cuando los vieron lanzaron su red.

Tilín sintió que algo le tiró muy fuerte hacia abajo y se desmayó. Cuando despertó, estaba en su cama con sus padres. Al ver que despertaba Tilín, ellos suspiraron de alivio.

Lo siento mamá y papá. Solo quería ver la superficie una vez. Sentir el aire de allá arriba. ¿Qué pasó con Tomás? -dijo Tilín.

Lo siento Tilín. Él no pudo escapar- respondió su mamá con la cara triste.

Reflexión. El obedecer a los padres tiene como resultado bendiciones de vida, que lo llevan a poder entender la sujeción a las autoridades.

Palabras de Jesucristo. Y Jesús dijo a sus discípulos: Es inevitable que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel por quien vienen!

Mejor le sería si se le colgara una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeños.

¡Tened cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo. (Lucas 17:1-3)

Tiempo de Pensar. La obediencia es la sumisión de nuestro yo a la utoridad, es poder estar bajo el manto de Dios en sujeción.

Oración. Señor ayúdame a doblegar el yo, para poder entender la obediencia, y así poder encaminar e a la verdad de tu palabra, que es la que me llevará por el camino de la bendición. Amén

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on telegram
Share on whatsapp

Deja un comentario