Nuestra decisión

Nuestras decisiones

La toma de decisiones se lleva a cabo en todos los aspectos de la vida y a todo momento. Desde que una persona se despierta y elige qué desayunar, pasando por la vestimenta, el medio de transporte, el almuerzo y muchísimas otras cosas, el sujeto debe decidir infinidad de veces por día. Por supuesto, algunas decisiones son más trascendentes que otras por sus repercusiones.

La suerte se echa en el regazo, mas del Señorviene toda decisión. (Proverbios 16:33).

Vivir es elegir, es un constante cambio. En nuestra vida diaria, todos estamos acostumbrados a tener que tomar decisiones sobre un sinfín de temas que nos afectan.

Hay veces tomamos decisiones basada en lo que piensan los demás y no en nuestro propio sentido, estas afectan nuestra forma de vivir, ya que al hacer los cambios a los cuales no estábamos acostumbrados, nuestro cuerpo se resiente y se entristece.

Hay decisiones que son buenas y otras malas, pero lo más importante es estar consciente de cuando las tengamos que hacer. Observando y analizando el futuro, si nos afecta es una mala decisión, pero si nos ayuda es una buena decisión.

En una verde pradera vivían un toro y tres cabras. Estos animales habían crecido juntos y eran verdaderos amigos. Todos los días el toro y las cabras jugaban y disfrutaban de la pradera.

Era normal que estos cuatro amigos jugaran, sin embargo, para un perro viejo y vagabundo que rondaba por la misma pradera, esta escena resultaba extraña. Las experiencias de la vida del viejo perro le impedían entender cómo aquellas cuatro criaturas podían ser amigas y llevarse bien entre sí.

Un día, el perro confundido decidió acercarse al toro y preguntarle:

– Señor toro, ¿cómo es que un animal tan grande y fuerte como usted puede pasar los días jugando en la pradera con tres pequeñas cabras? ¿No ve usted que esto puede resultar extraño para los demás animales? Este juego puede afectar su reputación. Los demás animales van a pensar que usted es débil y por eso se relacionan con esas tres cabras.

El toro meditó sobre las palabras del perro, sin querer convertirse en el hazmerreír de los demás animales. Él quería que su fuerza no fuera subestimada. Por esta razón, decidió alejarse de las cabras, hasta que dejó de verlas.

El tiempo pasó, y el toro se sentía solo. Echaba en falta a sus amigas cabras, ya que para él ellas eran su única familia. Ya no tenía con quien jugar.

Al meditar sobre sus emociones, el toro entendió que había cometido un error grave. Se había dejado llevar por lo que otros pudieran pensar, en vez de hacer aquello que le nacía. De esta forma, se dirigió hacia sus amigas cabras y les pidió disculpas. Afortunadamente, hizo esto a tiempo y las cabras le perdonaron.

El toro y las cabras siguieron jugando todos los días y fueron felices en la pradera.

Reflexión: debemos hacer aquellos que nos nace y dicta nuestra conciencia y corazón, sin importar lo que otros puedan pensar sobre nuestras decisiones.

Palabras de Jesucristo. Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla?

Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana. (Lucas 6:9-10)

Tiempo de Pensar. Solo nuestra conciencia puede determinar nuestras decisiónes y poder responder por ellas.

«Con nuestras decisiónes, elegimos el camino de como deseamos vivir»

Oración. Señor, Ayudame a ser consiente y responsable de mis decisiones, para poder responder por cada una que he tomado, sin necesidad de culpar a otros de mis determinaciónes. Amén.

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