Decidir a ser constante

Decidir y ser constantes:

Primero definamos que es constancia, es la perseverancia para lograr un objetivo determinado y la firmeza de poder llevarlo acabo, fijando una meta en su desarrollo continuo y diario.

Ser constante en un propósito y no abandonarlo hasta cumplirlo, la constancia de una persona en una labor establecida suponen un compromiso. Existen acciones en las que ser constante es la principal herramienta para lograr un buen resultado, en la cocina por ejemplo, comidas que necesitan una mezcla constante sobre el fuego para que puedan llegar al punto que debe como la crema pastelera, la cual si no es constante el movimiento quedara como cemento.

Decidir, es el punto de partida para lograr el objetivo que pretende alcanzar. En las decisiones ahí que aprender a soltar lo que nos está limitando a dar los pasos, no escuchar al que te desanima, y dejarse llevar por el valor de poder emprender el camino que lo conducirá a lograr el propósito, por el cual decidió partir.

Cuando decidimos encontrar el camino que nos llevará al éxito de la felicidad, tenemos que ser constantes en mantener una actitud correcta para lograrlo y no dejarse atemorizar ante los rectos que determinarán la acción del objetivo.

En la pequeña escuelita rural había una vieja estufa de carbón muy anticuada. Un chiquito tenía asignada la tarea de llegar al colegio temprano todos los días para encender el fuego y calentar el aula antes de que llegaran su maestra y sus compañeros.

Una mañana, llegaron y encontraron la escuela envuelta en llamas. Sacaron al niño inconsciente más muerto que vivo del edificio. Tenía quemaduras graves en la mitad inferior de su cuerpo y lo llevaron urgente al hospital del condado.

En su cama, el niño horriblemente quemado y semi inconsciente, oía al médico que hablaba con su madre. Le decía que seguramente su hijo moriría que era lo mejor que podía pasar, en realidad -, pues el fuego había destruido la parte inferior de su cuerpo.

Pero el valiente niño no quería morir. Decidió que sobreviviría.

De alguna manera, para gran sorpresa del médico, sobrevivió.

Una vez superado el peligro de muerte, volvió a oír a su madre y al médico hablando despacito. Dado que el fuego había dañado en gran manera las extremidades inferiores de su cuerpo, le decía el médico a la madre, habría sido mucho mejor que muriera, ya que estaba condenado a ser inválido toda la vida, sin la posibilidad de usar sus piernas.

Una vez más el valiente niño tomó una decisión. No sería un inválido.

Caminaría. Pero desgraciadamente, de la cintura para abajo, no tenía capacidad motriz. Sus delgadas piernas colgaban sin vida.

Finalmente, le dieron de alta.

Todos los días, su madre le masajeaba las piernas, pero no había sensación, ni control, nada.

No obstante, su determinación de caminar era más fuerte que nunca.

Cuando no estaba en la cama, estaba confinado una silla de ruedas.

Una mañana soleada, la madre lo llevó al patio para que tomara aire fresco.

Ese día en lugar de quedarse sentado, se tiró de la silla. Se impulsó sobre el césped arrastrando las piernas.

Llegó hasta el cerco de postes blancos que rodeaba el jardín de su casa. Con gran esfuerzo, se subió al cerco. Allí, poste por poste, empezó a avanzar por el cerco, decidido a caminar.

Empezó a hacer lo mismo todos los días hasta que hizo una pequeña huella junto al cerco. Nada quería más que darle vida a esas dos piernas.

Por fin, gracias a las oraciones fervientes de su madre y sus masajes diarios, su persistencia férrea y su resuelta determinación, desarrolló la capacidad, primero de pararse, luego caminar tambaleándose y finalmente caminar solo y después correr.

Empezó a ir caminando al colegio, después corriendo, por el simple placer de correr. Más adelante, en la universidad, formó parte del equipo de carrera sobre pista.

Y aun después, en el Madison Square Garden, este joven que no tenía esperanzas de sobrevivir, que nunca caminaría, que nunca tendría la posibilidad de correr, este joven determinado, Glenn Cunningham, llegó a ser el atleta estadounidense que ¡corrió el kilómetro más veloz el mundo!

Reflexión. Hay que tener el valor y la fuerza para tomar tus decisiones y ser constante a la hora de darles forma.

Palabras de Jesucristo. Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas. (Lucas 21:19)

Tiempo de Pensar.

!! Las decisiones determinan los objetivos y la constancia los alcanza!!

Oración. He Decidido seguir a Jesucristo, siéndole perseverante en sus enseñanzas y constante en su camino hacia la salvación. Amén

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