La ceguera de la felicidad

La ceguera de la felicidad.

Al abrir los ojos cada mañana podemos dar gracias a Dios por un nuevo día, que nos permite respirar, poder ver y compartir con los que está a nuestro lado, los paisajes, la familia, los amigos o los compañeros de trabajo.

Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare, de manera que decimos confiadamente: El Señor es el que me ayuda; no temere. ¿Que podra hacerme el hombre? (Hebreos 13:5-6).

Día a día las oportunidades que DIOS nos brinda, nos lleva a vivir felices y contentos de poder disfrutar de lo que poseemos. La vida es un libro que cada día pasa su hoja, pero nunca podemos retroceder, ya que si no aprovechamos el tiempo y los momentos, estos se nos va y solo quedará el recuerdo, con un remordimiento de no haberle sacado provecho a esa gran oportunidad. Oh simplemente nos daremos cuenta que eramos felices con lo teníamos.

Un banquero de inversión americano estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un bote con un solo pescador.

Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El americano elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó ¿cuánto tiempo le había tomado pescarlos?

El pescador respondió que sólo un de poco tiempo.

El americano luego le preguntó ¿porqué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado?

El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El americano luego preguntó ¿pero qué hace usted con el resto de su tiempo?

El pescador dijo, «duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora María, caigo todas las noches al pueblo donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida «placentera y ocupada».

El americano replicó, «Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y con los ingresos comprar un bote más grande, con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes y eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros.

En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías, hacer directamente a un procesador y eventualmente abrir tu propia procesadora.

Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución.

Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a La Capital, donde manejarías tu empresa en expansión».

El pescador preguntó, ¿Pero, cuánto tiempo tarda todo eso?

A lo cual respondió el americano, «entre 15 y 20 años».

«¿Y luego qué?»

El americano se rió y dijo que esa era la mejor parte.

«Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (Oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

«Millones … y ¿luego qué?»

Dijo el americano: «Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos».

El pescador respondió: «¿Acaso eso no es lo que tengo ya?»

Reflexión. Cuántas vidas desperdiciadas buscando lograr una felicidad que ya se tiene pero que muchas veces no vemos.

Palabras de Jesucristo. También algunos soldados le preguntaban, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y él les dijo: A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario. (Lucas 3:14).

Tiempo de Pensar. La verdadera felicidad consiste en amar lo que tenemos y no sentirnos mal por aquello que no tenemos.

«Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas»

¡LA FELICIDAD ES UN TRAYECTO, NO UN DESTINO!

Oración. Que cada día que pase Señor, pueda estar feliz y agradecido de ti, por haberme dado la oportunidad, de pode vivir y disfrutar de tus bendiciones, que están colmadas de alegrías en mi espíritu. Amén

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on telegram
Share on whatsapp

Deja un comentario