Esclavos de nosotros

Esclavos de Nosotros.

Se preguntarán. Que es esclavo de nosotros mismos?. Y la respuesta es muy sencilla, cuando nos sujetamos y anteponemos otras cosas, más que DIOS.

Entre ellas ahí quienes son esclavos del trabajo, ya sea por la codicia o porque, para ellos el poder es demostrar que son la autoridad máxima sobre otros, los llena de orgullo y vanidad. Quieren siempre verse como el más perfecto de todo los hombres.

Cuando alguien el cual tienen por dominio, no le rinde la pletecia que ellos quieren, se indisponen a tal manera que saltan de furia y enojo.

Ellos siempre quieren ser alagados, y llamar la atención por sus posición social, son esclavos de la vanidad, el orgullo, la copetencia ante los demás, la envidia, la autosuficiencia, las drogas y en ocaciones ahí quienes hasta de la lujuria y el sexo.

Se preocupan más por el que dirán, que por vivir una vida en paz y libre de la esclavitud del pecado.

Cuando nos dejamos llevar por ese tipo de pensar, en nuestro interior nos hacemos exclavos de nosotros mismos.

Una vez el sultán iba cabalgando por las calles de Estambul, rodeado de cortesanos y soldados. Todos los habitantes de la ciudad habían salido de sus casas para verle. Al pasar, todo el mundo le hacía una reverencia. Todos menos un derviche harapiento.

El sultán detuvo la procesión e hizo que trajeran al derviche ante él. Exigió saber por qué no se había inclinado como los demás.

El derviche contestó:

– Que toda esa gente se incline ante ti significa que todos ellos anhelan lo que tú tienes : dinero, poder, posición social. Gracias a Dios esas cosas ya no significan nada para mí. Así pues, ¿por qué habría de inclinarme ante ti, si soy dueño de dos esclavos que para ti son tus señores?.

La muchedumbre contuvo la respiración y el sultán se puso blanco de cólera.

– ¿Qué quieres decir con eso?! yo soy sultán indiscutible de todas estas tierras, todo está bajo mis dominios y todos responden ante mi!– gritó.

– Mis dos esclavos, que para ti son los señores que dominan tu vida, son la ira y la codicia.

Dándose cuenta de que lo que había escuchado era cierto, el sultán se inclinó ante el derviche.

Reflexión. La esclavitud de la vida, es la ceguera más grande de un hombre ya que el no disfrutará en paz de las bendiciones de Dios.

Palabras de Jesucristo. Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre.

Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. (Juan 8:34-36).

Tiempo de Pensar. Ser Esclavo de si mismo, es dejarse llevar por la vanidad de su mente corrupta. Que domina con falsedad su ser.

Oración. Señor, liberarme de todo lo que me lleva a ser Esclavo de mi mismo, hasme libre del pecado, por el cual tu te sacrificarse por mi, para perdonarme y vivir en la libertad de el espíritu, en paz en nuestro interior. Amén.

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