Proceder equivocadamente

Proceder equivocadamente.

!! Tira la piedra y esconde la mano!! . Este dicho es mu común oírlo hace muchos años.

Son aquellas personas que quieren hacer el daño a los demás y después quieren aparentar que no lo Hicieron; son hipócritas, queriendo verse ante los demás con una doble personalidad. Son perversos actuando encontrá de los deseos ajenos, queriendo mostrase como no son realmente.

¡Qué equivocación la vuestra! ¿Es acaso el alfarero como el barro, para que lo que está hecho diga a su hacedor: El no me hizo; o lo que está formado diga al que lo formó: El no tiene entendimiento? (Isaías 29:16)

Ahora en muchas ocaciones nosotros procedemos equivocadamente contra los demás, nos dejamos influenciar por lo que vemos exteriormente o lo que nos hablan; causando un efecto de opinión incorrecta que nos lleva actuar erróneamente. Pero cuando empezamos a descubrir la verdad de nuestra gran equivocacion, y llegamos al conocimiento de que, la persona a quien nos referíamos era sumamente contraria a nuestra opinión, tenemos dos formas de actuar.

La primera justificarle nuestro prosedimiento ante ella, debido a que eramos influenciados por lo que veíamos o hablaban.

Y la segunda es pidiéndole perdón y reconociendo ante ella la forma incorrecta de nuestro actuar.

¿Cual de las dos formas de actuar es, tirar la piedra y esconder la mano?

El maestro más despierto de su época y sabio. comprendió que con el sufrimiento humano, es como desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso hombre , siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo. Cierto día que el maestro estaba paseando tranquilamente, el hombre , a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención  de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del maestro y el hombre no pudo conseguir su objetivo. El maestro se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.

Días después, el maestro se cruzó con ese hombre y lo saludó afectuosamente.

Muy sorprendido, el hombre Le preguntó:

-¿No estás enfadado, señor?

-No, claro que no.

Sin salir de su asombro, inquirió:

-¿Por qué?

Y el maestro dijo:

-Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.

Reflexión. No tires las piedras a los demás por envidia, influencia o perversidad. Más bien llenate de compasión y comprensión, para adquirir el conocimiento adecuado y la opinión verdadera.

Palabras de Jesucristo. Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto.

Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino.

Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino.

Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión,y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó.

Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: «Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré.»

¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? (Lucas 10:32-36).

Tiempo de Pensar. No tires la piedra y esconde la mano. Más bien descubre la verdad y actua con compasion y compresión.

Oración. Señor ayúdame a proceder correctamente ante la verdades que nos presenta la vida, llename de compasion ante el prójimos, para ser honesto y justo con mi forma de actuar. Amén.

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