El equilibrio de complacer

El equilibrio de complacer

En el día a día resulta complicado llegar a todos los objetivos que uno mismo se marca. Sin embargo, es aún más difícil aún hacer que nuestras necesidades sean compatibles con lo que los demás nos exigen constantemente. Es decir, ofrecer esa versión de nosotros mismos que los demás esperan.

Cuesta mucho agradar a todo el mundo, de igual manera complacer a todos es una decisión difícil de tomar.

Está claro que estar ahí para apoyar a los demás es positivo, pero en ocasiones, interiorizamos tanto esa dinámica de complacer a todo el mundo que terminamos sacrificando buena parte de nuestras vidas con tal de hacer que otros se sientan un poco más cómodos. Saber establecer un equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe es más complicado de lo que parece.

Por tal razón cuando ponemos en balanza la justicia y la verdad, nos cuesta poder ponernos de un lado o del otro. Ya que hambas son necesarias para poder tener contento a todos.

Hay gente que se la pasa tratando de caerle bien a todo el mundo complaciendolos; pero llegará el día en que tendrá que ser equilibrado para tomar una decisión justa, ya que si no hace el resultado es sufrir mucho.

La inclinación por alguien más que otro es difícil; más para un padre que ama a sus hijos, ya que todos para el tienen un peso de amor.

muy importante, por tal razón hay veces cuesta tomar decisiones justas e equilbradas para otorgarles las bendiciones.

El mayor ejemplo de esto es DIOS, quien da el aire a buenos y malos, ya que nos ama como su mayor creación. Y siempre nos da la oportunidad a nosotros de arrepentírnos de nuestra malas acciones, para poner una justa balanza he equilibrada.

El amor inagotable y la verdad se encontraron;     ¡la justicia y la paz se besaron!

La verdad brota desde la tierra, y la justicia sonríe desde los cielos.

Sí, el Señor derrama sus bendiciones, y nuestra tierra dará una abundante cosecha.

La justicia va delante de él como un heraldo, preparando el camino para sus pasos. (Salmos 85:10-13).

Hace mucho, había un Padre y sus dos Hijas. A una de ellas la casó con un Agricultor y a su otra Hija, la casó con un fabricante de Ladrillos.

Tiempo después, el Padre fue a visitar a su hija casada con el Agricultor. Cuando llegó, se acercó a ella y le preguntó: 

«Hija mía, ¿cómo está tu vida con tu Esposo?»

«Me va muy bien Padre…» – Respondió su Hija – «Llueve todos los días y las plantas tiene siempre suficiente agua.»

Tras estar con su hija, el Padre se fue a visitar a su otra Hija. Cuando llegó y estuvo cómodo, le preguntó cómo le iba. Ella respondió:

«Estoy bien querido Padre. Me va bien a mi y a mi esposo y no tenemos quejas. Solamente desearía algo en especial: Que no llueva mucho y que esté brillante el clima. Así nuestros ladrillos se secarían y endurecerán más rápido.»

El Padre se puso a pensar y se decía:

«Una de mis Hijas desea lluvia, y la otra desea un clima cálido y seco. ¿A cual de las dos le deseo mis mejores deseos?»

Reflexión. No trates de complacer y quedar bien con todo el mundo. Se justo y equilibrado, para que reine la paz dentro de ti.

Palabras de Jesucristo. »Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo.

Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos! ¡Ora por los que te persiguen!

De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual.

Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo.

Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo.

Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto. (Mateo 5:43-48).

Tiempo de Pensar. Cuando somos equilibrados y justos, comprenderemos la verdadera complaciensia.

Que es buscar el espacio entre el amor y la justicia.

Oración. Oh DIOS poderoso. Ayúdame a tener un equilibrio lleno de justicia y verdad, para no inclinarme a ver a alguien más que otro. Ya que la ley del amor nos hace ver lo bueno y lo malo de los demás, para aprender a ser perfecto he equilibrados, cuando tengamos que aprender a complacer. Amén.

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