El perdonar

Promesa 276

¡Oh Señor, eres tan bueno, estás tan dispuesto a perdonar, tan lleno de amor inagotable para los que piden tu ayuda! Salmos 86:5 .

Tiempo de meditación

Perdonar es una acción de disculpa para con la otra persona, un verbo que hace referencia a solicitar u otorgar a alguien la remisión de una obligación o una falta. Antes del momento del perdón, la persona que lo solicita debe estar arrepentida, mientras que el perjudicado por la falta tiene que estar dispuesto a dejar el problema atrás. El perdonar es el acto cumplido del perdón , una vez lo hacemos tenemos que dejar atrás cualquier pensamiento de venganza o rencor; entender que estamos libres de un corazón lastimado, que somos sanados con la otra persona de todo pensamiento de culpa.

Tiempo de reflexión.

El perdón es liberarse de una carga que te puede atormentar , trayendo consigo paz en tu interior. Aprender que con el perdón el mayor beneficiado eres tú mismo, ya que tu espíritu descansa y es sanado.

Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones. Mateo 6:15.

Para uno aprender a perdonar es muy necesario saber que hemos sido perdonados primero.

Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo. Efesios 4:32.

Perdonar, incluso las heridas más profundas, nos quita un peso considerable de las espaldas, y nos permite seguir adelante, dejar atrás las experiencias nefastas y reconstruirnos, para volvernos más fuertes.

Tiempo para actuar

¿Cuándo fue la última vez que pediste perdón?

¿Cuándo fue la última vez que perdonaste?

¿Cuándo fue la última vez que te perdonaron?

Comprendiendo el perdón, tenemos que empezar a aprender a perdonar, y hacerlo las veces que sea necesario.

Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Mateo 18:21.

Quizás no somos conscientes de la inmensa necesidad que tenemos de perdonar y pedir perdón. Haz la prueba. Quédate en silencio, respira, y di en tu interior: ¡perdón!.

¿Qué has sentido?, el perdón es una palabra con tanto sentido que es capaz de aliviar nuestra alma del mal que nos hizo otras personas. Nos libera del mal ajeno. Es un acto necesario para nuestro bienestar emocional. Negarlo, por el contrario, extiende la repercusión de las ofensas que hayamos recibido, logrando que nos acompañen durante años, incluso mucho tiempo después de haber cortado la relación con nuestros agresores. Aún se puede convertir genético y pasar a nuestras generaciones.

Tiempo de pensar.

¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto!

Oración:

Oh Señor, por amor de tu nombre, perdona mi iniquidad, porque es grande. Sabiendo que si tú me has perdonado yo debo también perdonar a todos, a un al que me ofendió, para ser librado de toda culpa. Amén.

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