Los tiempos de Dios

Salmo 4: 6-8

Muchos dicen: «¿Quién nos mostrará tiempos mejores?». Haz que tu rostro nos sonría, oh Señor. Me has dado más alegría que los que tienen cosechas abundantes de grano y de vino nuevo. En paz me acostaré y dormiré, porque sólo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo.

Tiempo de meditación.

Aprender a reconocer los tiempos de Dios es una tarea difícil, ya que muchas veces nos preguntamos por que suceden las cosas que vemos, ahora decimos donde, donde está Dios en estos momentos?. De igual manera nuestro afán por conseguir lo que queremos , nos conducen a una vida apartada de Dios. La verdad que El siempre está a nuestro lado y todo lo que sucede tiene un propósito en nuestra vida, para que aprendamos a ser formados en su carácter y saber que de Él viene la salvación. El tiempo de Dios nunca es temprano, y nunca se ha retrasado. De hecho, desde antes de nuestro nacimiento hasta el momento en que tomamos nuestro último aliento acá en la tierra, nuestro Dios soberano está cumpliendo sus propósitos divinos en nuestras vidas.

Tiempo de reflexión.

Dios está en completo control de todo y de todos, desde la eternidad hasta la eternidad. Ningún evento en la historia ha puesto aunque sea una arruga en el tiempo del plan eterno de Dios, que él diseñó antes de la fundación del mundo. De ahí que debemos descansar siempre en su infinita presencia, cuando lo buscamos , lo encontramos y le servimos.

Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda. Isaías 30:18

Uno podría pensar, entonces, que al entender la soberanía de nuestro creador, haría que la paciencia y el esperar fuera algo más fácil. Lamentablemente, sin embargo, ese no es siempre el caso. Nuestra naturaleza humana puede hacer que sea algo difícil el esperar el tiempo perfecto de Dios. De hecho, en el bullicio y el ajetreo de nuestra vida frenética, a menudo nos resulta difícil esperar a alguien o algo. Lo que queremos lo queremos ahora.

Tiempo para actuar.

Con nuestros modernos avances tecnológicos, a menudo somos capaces de conseguir lo que queremos ahora. Como resultado, no sólo estamos perdiendo nuestra paciencia, sino que también nos damos cuenta de que cada vez es más difícil discernir el tiempo de Dios. Nuestra paciencia a menudo revela el grado de confianza que tenemos en el tiempo de Dios. Debemos recordar que Dios opera de acuerdo a su calendario eterno perfecto y preordenado, y no de acuerdo al nuestro. Debemos tener el gran consuelo en saber que cuando esperamos en el señor, recibimos fuerza y fortaleza divina.

En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán. Isaías 40:31.

Otra clave para entender el tiempo de Dios es la confianza. De hecho, nuestra capacidad para esperar en el señor está ampliamente relacionada con cuánto podemos confiar en él. Cuando cuestionamos el tiempo de Dios, a menudo es porque estamos buscando orientación o liberación de una situación difícil. Más cuando esperamos en Él siempre obtendremos el resultado perfecto.

Tiempo de pensar.

Tú piensas, más de Dios es el tiempo perfecto.

Oración.

Señor . Ayúdame a identificar cada día TÚ tiempo perfecto para mi vida, no dejes que el afán y la impaciencia me hagan cometer errores; dame la capacidad de poder esperar con paciencia tú perfecta voluntad y muéstrame el camino que debo seguir para poder obtener tus propósitos y descansar en tú bienestar. Amén.

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