¿ CONFIO EN TI O EN DIOS?

SALMO 26:1-3

Declárame inocente, oh Señor, porque he actuado con integridad; he confiado en el Señor sin vacilar. Ponme a prueba, Señor, e interrógame; examina mis intenciones y mi corazón. Pues siempre estoy consciente de tu amor inagotable, y he vivido de acuerdo con tu verdad.

Tiempo de meditación

Cuantas veces ponemos las confianza en personas, trabajos, gobiernos , etc. Aun en nosotros mismos cuando nos sentimos capaces y fuertes para realizar lo que nos proponemos. Ahora haste esta pregunta. ¿Tu puedes confiar en alguien que no conoces?. Seguro que la respuesta es No. primero debemos conocer muy bien a quien le vamos a dar la confianza antes de brindársela , y ese es el secreto de aprender a confiar en Dios. Cuando alguien dice, «Confía en mí», tenemos una de dos reacciones. Podemos decir, «Sí, yo confiaré en ti», o podemos decir, «¿Por qué debo hacerlo?». En el caso de Dios, confiando en Él sigue naturalmente cuando entendemos por qué deberíamos hacerlo.

Tiempo de reflexión.

Dios debe ser nuestra razón y es por esto la importancia de aprender a conocerlo para saber poner toda esperanza en su voluntad. La principal razón por la que debemos confiar en Dios es que Él es digno de nuestra confianza. A diferencia de los hombres, Él nunca miente y nunca falla para cumplir con Sus promesas.

Dios no es un hombre, por lo tanto, no miente. Él no es humano, por lo tanto, no cambia de parecer. ¿Acaso alguna vez habló sin actuar? . ¿Alguna vez prometió sin cumplir? Números 23:19.

A diferencia de los hombres, Él tiene el poder para llevar a cabo todo lo que planea y propone hacer, para que su voluntad se cumpla en nosotros.

El Señor de los Ejércitos Celestiales hizo este juramento: Sucederá tal como yo lo tengo planeado. Será tal como lo he decidido. Isaías 14:24.

De ahi que sus planes nos llevan a la justicia, estos actúan en la perfección y siempre llevara a los que aman y confían a una esperanza segura, conforme sea su llamado.

Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Romanos 8:27-28.

Tiempo para actuar.

Deja ya de confiar en otras cosas que no sean Dios, y así sabras entender que cuando confías en El su protección te alcanzará y nunca te veras solo ya que tu camino sera iluminado por la verdad que hay en Él. Si nos esforzamos en conocer a Dios a través de Su Palabra, vamos a ver que Él es digno de nuestra confianza y nuestra confianza en Él crecerá diariamente. Conocerlo es confiar en Él.

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7.

Ahora ¿Debemos confiar en nosotros mismos o en otros que son pecaminosos, impredecibles, no fiables, que tienen un límite de sabiduría, y que con frecuencia hacen malas elecciones y decisiones influenciadas por la emoción? O ¿confiamos en el sabio, omnisciente, todopoderoso, clemente, misericordioso, y amoroso Dios que tiene buenas intenciones para nosotros? La elección debería ser obvia, pero fracasamos en confiar en Dios porque no le conocemos. Como ya se ha dicho, no podemos esperar a confiar en alguien que es esencialmente un extraño para nosotros, pero esto se remedia fácilmente. Dios no se ha hecho difícil de encontrar o conocer. Todo lo que necesitamos saber acerca de Dios, Él gentilmente hizo disponible a nosotros un Gran Libro, Su Santa Palabra que revela la verdad y supremacía de su poder en la creación , la cual es el único que tiene la autoridad de nuestro destino.

Tiempo de pensar.

Conocer a Dios es confiar en Él y creerle, siendo obediente a su pasado, presente y futuro.

Oración

Hoy me levanto agradecido y confiado por todo lo que Dios tiene para mi, acepto su verdad en mi vida, sabiendo que ella traerá la perfección a mi entendimiento, para comprender la agradable y perfecta voluntad de el Padre celestial. Amén.

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