MANSO E INTELIGENTE

El ser manso no es una debilidad; es la fuerza bajo el control. Por esto es necesario se manso y humilde de corazón, y no rebelde y orgulloso de sentimiento.

Por muchos años tuve que batallar con la capacidad de ser manso, ya que mi carácter sanguíneo se dispara fácilmente ante cualquier indicio de amenaza, en mi niñez fui muy rebelde, peleador, busca pleitos, etc. Todo a lo contrario de ser manso, en muchas ocasiones recibí grandes castigos de mis padres. Las personas compulsivas, muchas veces no piensan para hablar o actuar, se dejan dirigir por sus emociones y pensamientos negativos, actuando de forma grosera con los demás. Por esto es muy importante pedirle a Dios mansedumbre, es saber hablar en el momento oportuno, es pensar antes de hablar, no buscar pleitos sino soluciones, ya que cuando se practica la mansedumbre, podemos ver claramente el problema y te puedo garantizar que ves la solución en el camino.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Mateo 11:29.

El ser mansos y humilde lo confunden a veces con debilidad. Mas ser capaces de ser mansos es el desarrollo de una gran fuerza interior y una enorme convicción para enfrentar situaciones difíciles o adversas sin recurrir a la violencia o caer presa de sentimientos de cólera y rencor. Así es que, muchas veces logramos ser mansos cuando reconocemos los grandes golpes que nos damos en la vida, reconociendo nuestros errores para no volver a cometerlos y aprender de ellos. El saber perdonar es la gran prueba de una persona que es mansa. Debemos tener algo claro: Debemos de ser mansos , más no pendejos y el hecho que perdonemos , no es que tengamos que seguir cayendo en el mismo error, con el que nos ha hecho daño.

El Señor me lo hizo saber y lo comprendí. Entonces me hiciste ver sus obras. Pero yo era como un cordero manso llevado al matadero, y no sabía que tramaban intrigas contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no se recuerde más su nombre. Mas, oh Señor de los ejércitos, que juzgas rectamente, que examinas los sentimientos y el corazón, vea yo tu venganza contra ellos, porque a ti he expuesto mi causa. Jeremías 11:18-20

El caballo domado, ese caballo todavía tiene el mismo poder, más ahora que ha sido controlado por su amo. Le dicen que está amansado. Cuando actuamos con sentimientos y emociones ante algún problema, nos dejamos llevar por impulsos de rabia , odio, rencor, falta de perdón, nos llenamos de soberbia y nos enfrascamos en nuestro orgullo. Somos como un potro salvaje y sin amansar. Ahora si actuamos con conciencia definida, siendo equilibrado, sincero para con los demás y pidiéndole a Dios que seamos mansos para resolver la situación, podemos tener una multitud de salidas a nuestros problemas. Seremos como un caballo domado, amansado por Dios, quien es El quien lo monta y dirige. El Eterno quitará nuestras rebeldías, bríos , dará rienda a nuestras vidas, dejándonos suaves , para poder sobrellevar a aquellos que son difíciles. Como decía Winston Churchill, quien fue un politico, un militar y un gran escritor:

“La mayor lección en la vida es saber que incluso los tontos a veces tienen la razón”.

Dios no espera que cedas cada vez que alguien quiera manipularte, si no que tengas el carácter definido. ¿Qué harías si alguien te pide que hagas algo irracional?. Recuerda debemos aprender a decir “SI” y a decir “NO” cuando sea necesario y a tiempo. No puedes complacer a todo el mundo. Cuando esas personas difíciles lleguen a tu vida mantente firme y con serenidad , habla con Dios y deja que El actúe sobre sus vidas. El ser manso es un valor altamente apreciado para quienes se someten a la disciplina de Dios, pues implica una gran humildad y un autocontrol, así como una gran obediencia y una rígida observancia a las normas. Solo hay que ser obediente y no rebelde ante los consejos de Dios.

¡Ah, si solo hubieras hecho caso a mis mandatos!. Entonces habrías tenido una paz que correría como un río manso y una justicia que pasaría sobre ti como las olas del mar. Isaías 48:18

Jesús, por ejemplo, dispuesto a aceptar la voluntad de Dios, reacciona manso ante su destino, y acepta su calvario y muerte: se sacrifica para salvar la humanidad, por amor y por obediencia. De hecho, refiere esta cualidad en su sermón de la montaña:

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo, 5:5).

Un caballo no se deja lanzar por el precipicio, si no que se para firme para salvar su vida sin perder sus estribos de ser manso. Así debe ser nuestra capacidad de lograr el auto control cuando nos quieren lanzar por el precipicio. Es páranos firmes sin perder la razón , para no dejarnos que nos hagan daño. Esto es ser manso e inteligente.

ORACIÓN

Señor Dios Padre. Ayúdame a tener una conciencia equilibrada, no me dejes llevar por mis impulsos y emociones, desarrolla en mi la capacidad de ser manso ante las circunstancias que tenga que enfrentar, para poder encontrar desiciones sabias y poder mantenerme manso y con humildad resolver los problemas . Amén

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