LAS HERIDAS DEL SUFRIMIENTO

El masoquista, es la persona que sufriendo un dolor, se goza de recibirlo. Por eso es mejor romper a tiempo y ser liberados, que enterraste vivo con el dolor.

Se dice que sufrimos cuando sentimos un daño, un dolor, una enfermedad o un castigo. De igual manera se considera que sentir un daño moral, donde hay que aguantar, tolerar y soportar a alguien que te está haciendo la vida imposible , teniendo que resistir a los abusos tanto verbales como físicos, te conllevan a una forma de sufrimiento. O cuando de igual manera la persona que sufre una pena moral, por medio de una circunstancia que le ha costado aceptar y se deprime, llegando a un estado sentimental caótico que se postra en un dolor y sufrimiento. Cuando sufrimos en lo emocional, tenemos que ser conscientes de que es lo que esta produciendo ese dolor y abriendo heridas: Ahora para poder tomar decisiones, que nos ayuden a romper de una vez y por todas de este estado anímico y cambiar nuestra manera de padecer; debemos encontrar la libertad en Dios. El no te ha a abandonado. Él está presente en medio de tu dolor. Solo necesitas confiar tu vida a través de Jesucristo, quien sera tu salvador, así puedes asegurar que nada en este mundo, ni siquiera el sufrimiento, puede separarte de la bondad y el amor de Dios.

Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos, mi alma y mis entrañas. Salmos 31:9 .

Si estamos sufriendo por causa de una enfermedad ya se en lo personal o de alguien en quien amamos, tenemos que saber que hay un camino por el cual tenemos que poner todas nuestra preocupaciones y cargas, para poder descansar. Esta es la oración que hacemos para que Jesucristo interceda a nuestras peticiones ante el Padre.

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar.Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera. Mateo 11:30.

El sufrimiento es un síntoma de dolor, ya sea en lo físico como en lo emocional, que muchas veces para poder vencerlo, tenemos que desarrollar una vida de esperanza y de fe en Dios, quien nos dará la fuerza necesaria para soportar y poder superarlo. Tomando herramientas espirituales, que nos ayudarán a ser libertados de esa opresión.

¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad, soltar las coyundas de sufrimiento, dejar ir libres a los oprimidos, y romper todo yugo? Isaías 58:6.

De ahí la necesidad de presentarle a DIOS nuestras peticiones, sabiendo que el El es fiel para respondernos, dándonos la paz para poder actuar ante cualquier adversidad. No dejes que las heridas te consuman en el alma y desgasten tu cuerpo. Recurre confiadamente a Jesucristo y veras que tu sanción estará presente en la vida. Esto se realiza por medio de la oración continua, la cual encenderá una luz de esperanza a nuestro padecimiento. Abre tu corazón y dale gracias por haberte amado tanto que fue a la cruz por ti. Entonces, entenderás por qué el Gran Libro dice:

“Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?” Romanos 8:31-32.

Las heridas emocionales pueden permanecer abiertas y causar sufrimiento durante mucho tiempo si no nos dedicamos a sanarlas. Las experiencias dolorosas que desarrollamos a lo largo de nuestra vida conforman nuestras heridas emocionales. Estas heridas pueden ser múltiples y podemos llamarlas de muchas formas: traición, humillación, desconfianza, abandono, injusticia, etc. Más esta heridas solo causan sufrimientos y angustias, con las cuales nuestro cuerpo padece. Estas heridas se sanan cuando decidimos perdonar y es en ese momento que dejamos de sufrir. Por esto el Perdón es el antibiótico que nos ofrece Jesucristo, para sanar el sufrimiento y solo tu decides .

ORACIÓN

Señor. Te presento mis dolores, tu conoces cada una de mis situaciones, te pido sanidad , restauración y liberación a mis sufrimientos, sabiendo que tu llevas cautivo toda cautividad. Amén.

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