EL PECADO PARALIZA

Los pecados son desestabilizadores, consumen y acaban con las personas. Más solo el arrepentimiento nos ayudará a tener esperanza.

El pecado implica la violación de normas morales, es una desobediencia a lo establecido por las ordenanzas impartidas por Dios. Todo pecado tiene una retribución, ya que al no hacer caso, sufrimos consecuencias que nos permitirán vivir una vida de fracaso. En la vida todos hemos enfrentado situaciones pecaminosas, mas algunos se quedan en ellas. Mas otros meditan y se arrepienten corrigiendo su vida, para no cometer el mismo error. Por esto el origen del pecado está en nuestros genes, el corre por nuestra sangre, por la desobediencia de nuestros padres, solo podemos ser liberados cuando los reconocemos y nos arrepentimos de practicarlos delante de Dios , a través de la persona de Jesucristo , que por medio de su sangre derramada en la cruz del calvario, recibimos el perdón de los pecados, para poder ser acreedores de la vida eterna. En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de El.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:10.

No existe pecado grande o pequeño, todos son iguales, podemos caer con mayor facilidad en algunos de ellos, como es la mentira que es el mas común en el mundo. Esta fue con la que Satanás engaño al hombre, de ahí con la ligereza que se práctica, muchas veces haciéndose común en nuestras vidas. Hay un gran dicho que dice: “Más fácil se caerá una persona que miente, que un ciego”. Somos pecadores, no debemos olvidarlo. ¿Cómo podríamos, siendo pecadores, quejarnos de las condiciones bajo las que se nos ha puesto? No tenemos derecho de sentirnos descontentos con ningún lugar, posición, deber, etc. Durante nuestra vida solo debemos dar gracias a Dios por su gracia y amor. Este es todo el deber de los pecadores. Cuando nuestra actitud sea igual que la del publicano que, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, Dios tendrá misericordia de nosotros.

Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Salmos 51:5.

Nuestra naturaleza pecaminosa no es que podamos vencer por nuestra cuenta. Aunque las personas pueden hacer cosas buenas, no son inherentemente buenas por naturaleza. Nunca podrán hacer suficientes buenas obras para expiar su pecado, ni pueden dejar de pecar simplemente por su propia fuerza de voluntad. Ni hacer sacrificios y oraciones extensas . Si no cambias tu manera equivocada de vivir. Los pecados son un síntoma muchas veces de la maldad reflejada en el ser humano, que los llevan por un camino de perdición, dejándolos en oscuridades y tinieblas. Si tenemos esperanza en la salvación, no debemos olvidar que somos pecadores. No importa la posición que tengamos; ya que la carne en que vivimos esta plagada de vicios que llevan al hombre a una vida pecaminosa. De ahi es que la carne no hereda el reino de lo cielos ; Si no que vuelve a la tierra. Más el ser conscientes del pecado y lavarlos a travez de arrepentimiento que nos ofrece Dios por medio de Jesucristo. No brinda la oportunidad de salvar nuestra alma que es la que hereda el reino de los cielos. Si no lo hacemos habrá condenación por los pecados cometidos en vida.

Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. Salmos 32:5 .

La única forma de no ser paralizados por el pecado . Es aceptar el sacrificio de Jesucristo en la cruz y abrirle nuestro corazón; con un arrepentimiento genuino. Esto no quiere decir que seremos santos hay mismo . Si no que mientras vivamos el enviara el Espíritu Santo. Quien es el que nos redargüirá de el pecado cuando este quiera tocar nuestra vida. Así seremos mas conscientes entre lo bueno y lo malo , para poder alcanzar una santidad en el caminar como creyente. Caminando en medio de este mundo pecador mientras vivamos.

ORACIÓN.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a lo inmenso de tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Reconociendo el sacrificio de Jesucristo en la cruz, que su sangre me perdona. Amén.

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