NO TE ALARDES DE TU PROPIA INTOLERANCIA.

Los efectos corrosivos de la intolerancia llenarán al alma de cicatrices . Más Por que te impacientas ante la realidad , si siempre podrás tener el tiempo necesario para aprender. Solo la paciencia podrá darnos las respuestas.

Hoy vemos la falta de de ser pacientes y nos dejamos llevar por nuestras reacciones rápidamente que nos sacan de si mismos, perdiendo el control que causa efecto en las emociones y reacciones. Por lo tanto la intolerancia es la falta de la capacidad de soportar ciertas situaciones, ideas, acciones, objetos, etcétera. Esta actitud altera el sistema sanguíneo , que causa una subida de precios a la sangre y deja a la persona con una rabia reprimida.

Porque no es un enemigo el que me reprocha, si así fuera, podría soportarlo; ni es uno que me odia el que se ha alzado contra mí, si así fuera, podría ocultarme de él. Salmos 55:12.

Una persona intolerante es demasiado estricta, y se altera frente a cualquier situación que no se corresponda con sus valoraciones. Sus reacciones pueden oscilar desde un mero rechazo, hasta tomar formas de violencia verbal o físicas de diferente gravedad. La falta de controlar las emociones lo llevan actuar mas de lo que pude desear. Mas al final el mas afectado es quien no sabe controlar la intolerancia. Por esto si estas padeciendo de este gran fenómeno natural de la carne humana, te aconsejo que medites en la historia de este padre con su hijo.

Un día, un niño entró a su casa dando patadas en el suelo y gritando muy molesto. Su padre, lo llamó. Jaimito, lo siguió, diciendo en forma irritada: – Papá, ¡Te juro que tengo mucha rabia! Pedrito no debió hacer lo que hizo conmigo. Por eso, le deseo todo el mal del mundo, ¡Tengo ganas de matarlo! Su padre, un hombre simple, pero lleno de sabiduría, escuchaba con calma al hijo quien continuaba diciendo: – Imagínate que el estúpido de Pedrito me humilló frente a mis amigos. ¡No acepto eso! Me gustaría que él se enfermara para que no pudiera ir más a la escuela. El padre siguió escuchando y se dirigió hacia una esquina del garaje de la casa, de donde tomó un saco lleno de carbón el cual llevó hasta el final del jardín y le propuso: – ¿Ves aquella camisa blanca que está en el tendedero? Hazte la idea de que es Pedrito y cada pedazo de carbón que hay en esta bolsa es un mal pensamiento que va dirigido a él. Tírale todo el carbón que hay en el saco, hasta el último pedazo. Después yo regreso para ver como quedó. El niño lo tomó como un juego y comenzó a lanzar los carbones pero como la tendedera estaba lejos, pocos de ellos acertaron la camisa. Cuando, el padre regresó y le preguntó: – Hijo ¿Qué tal te sientes? – Cansado pero alegre. Acerté algunos pedazos de carbón a la camisa.El padre tomó al niño de la mano y le dijo: – Ven conmigo quiero mostrarte algo. Lo colocó frente a un espejo que le permite ver todo su cuerpo. ¡Qué susto! Estaba todo negro y sólo se le veían los dientes y los ojos. En ese momento el padre dijo: – Hijo, cómo pudiste observar la camisa quedó un poco sucia pero no es comparable a lo sucio que quedaste tú. El mal que deseamos a otros se nos devuelve y multiplica en nosotros.

Por más que queremos o podamos perturbar la vida de alguien con nuestros actos y pensamientos, los residuos y la suciedad siempre queda en nosotros mismos.

¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: «Déjame sacarte la mota del ojo», cuando la viga está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano. Mateo 7:3-5.

Cuando juzgamos y señalamos a otros por lo defectos o apariencias, debemos miramos primeramente a nosotros mismos, para poder ser tolerantes y poder ver más la cualidades, que sobre pasan a las debilidades. Los efectos corrosivos de la intolerancia hacia una persona individual llenan al alma de cicatrices y, de tiempo en tiempo, de heridas que permanecen abiertas. Estos afectan la calidad de vida. Los efectos corrosivos se multiplican exponencialmente cuando la intolerancia es hacia un grupo o entre grupos dentro de una sociedad. la intolerancia afecta a todas las personas lleva a la discriminación encontrando casos de violencia y malos sentimientos, si podemos lograr la tolerancia nos llevará al respeto y la aceptación, si practicamos la tolerancia en vez de la intolerancia seremos un mundo mejor. Ser tolerante implica el desarrollo de la capacidad de empatía, poder posicionarse en el lugar del otro, a través de una mirada comprensiva y flexible, dos recursos sociales que comienzan a ser desarrollados en los años más tiernos del ser humano.

El mejor ejemplo de la tolerancia es Dios, el da el aire a buenos y malos, nos demuestra su amor todos los días y se colma de paciencia con la humanidad. Mas su intolerancia hacia el pecado lo llevo a causarle al hombre la muerte, que es el pago por haber sido desobediente. El sabe que la raza humana esta viciada en muchos por el pecado y dejo plasmado en el Gran LIBRO la maxima cantidad de años que solo podrán vivir.

Entonces el Señor dijo: «Mi Espíritu no tolerará a los humanos durante mucho tiempo, porque solo son carne mortal. En el futuro, la duración de la vida no pasará de ciento veinte años». Génesis 6:3.

Por esto solo tenemos una sola oportunidad de seguir viviendo, y es aceptando la verdad de Jesucristo en nosotros, el cual nos permite ver la vida eterna, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y la aceptamos como nuestro salvador.

ORACIÓN .

Señor. Ayúdame a poder tener la capacidad de mirarme a mi mismo, antes de ver a los demás, ayudame a ser equilibrado en mis observaciones, para poder definir entre lo bueno y lo malo, lo justo con lo injusto. Y así no dejarme llevar por la emociones encontradas, dame la paciencia necesaria para poder actuar y pensar. Amén

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