No todos los héroes llevan una espada. Algunos simplemente abren la puerta de su casa. En los primeros años de la Iglesia vivió un hombre llamado Gayo. Su nombre quedó escrito en una carta del
Gracias por el mensaje, sobre una esposa comprensiva, la verdad que le he fallado mucho a mi amada, por la cual tengo que pedirle perdón, por mis errores cometidos.
– Jose Iglesias
Quiero agradecerle por haberme echo comprender sobre la verdadera felicidad, que es encontrar una relación con Dios genuina.
– Maria Hernandez
Me ha gustado la manera como ha enfocado el tema de la prudencia, sin duda, es un don del Espíritu Santo muy necesario paras los tiempos que corren.