Ingratitud

La ingratitud es una forma de olvido y desprecio. Un egocentrismo tan exagerado que nos hace olvidar a aquellos que nos beneficiaron, que estuvieron con nosotros, que nos ayudaron. La ingratitud no reconoce el mérito ajeno ni los favores que recibe, muy lejos de ello, los ignora. La ingratitud es una forma de egoísmo.

Ser ingrato conlleva un rechazo subyacente de Dios. Si no reconocemos lo que Él ha hecho por nosotros, estamos poniendo algo más en su lugar.

El apóstol Pablo advirtió acerca de los difíciles y estresantes momentos que vendrían antes del regreso de Cristo:

También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos…” (2 Timoteo 3:1-2).

¿Por qué la ingratitud es un síntoma de una sociedad enferma y autodestructiva?

¿Por qué está creciendo y cómo nos perjudica, mientras la gratitud nos beneficia?

Las personas que no reconocen a Dios, obviamente no van a ser agradecidas con Él. Los pensamientos que no tienen en cuenta la obvia realidad de la existencia y el plan de Dios son pensamientos vanos.

Si usted piensa que es tan solo un animal y paradójicamente también cree que es señor de su propio destino, sus pensamientos no van a trascender más allá de su tiempo de vida.

Ellos serán fugaces y fútiles, y estará cegado a las realidades espirituales que duran eternamente.

Ser ingrato conlleva un rechazo subyacente de Dios.

Si no reconocemos lo que Él ha hecho por nosotros, estamos poniendo algo más en su lugar. Esto no solo demuestra que estamos desconectados de la realidad, sino que generalmente significa que estamos haciendo un dios de nosotros mismos.

🙏🙏🙏 Oración: Quita de mi lado o Dios toda ingratitud, reconozco que hoy soy lo que soy por ti, quien me ha dado una vida llena de bendiciones y estoy agradecido . Amén

Compartir:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on telegram
Share on whatsapp

Deja un comentario