Incredulidad

Incredulidad

La incredulidad no consiste meramente en negar la existencia de Dios o en rechazar la divinidad de Jesucristo, sino en desconocer los signos y los testigos de la palabra divina, en no obedecerle. No creer, según la etimología de la palabra hebrea «creer», es no decir «amén» a Dios; es rechazar la relación que quiere Dios establecer y mantener con el hombre.

Esta negativa se expresa diversamente: el impío pone en tela de juicio la existencia de Dios.

El necio ha dicho en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido hechos abominables; no hay quien haga el bien. Salmos 14:1.

El escéptico, su presencia activa a lo largo de la historia, que es el que duda de su verdad, siempre buscando su propia interpretación. Se dice a sí mismo no hay Dios, y no acepta su divinidad.

Los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra, para que la veamos; que se acerque y venga el propósito De Dios , para que lo sepamos.

¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20.

El pusilánime, que es aquel que le falta valor , para creer de su amor y su omnipotencia. Se dejan llevar fácilmente por las corrientes de otros, en prácticas incoherentes de la verdad existente De Dios.

¿No es la calamidad para el injusto, y el infortunio para los que obran iniquidad?

¿No ve El mis caminos, y cuenta todos mis pasos?

Si he caminado con la mentira, y si mi pie se ha apresurado tras el engaño. Job 31:5.

El rebelde, que su soberbia los lleva siempre estar en contra de la obediencia, siempre buscan un problema para justificar sus engaños, dejándose llevar por la altanería sobre la verdad De Dios, no admitiendo su soberanía.

Moradores de tinieblas y de sombra de muerte, prisioneros en miseria y en cadenas,

porque fueron rebeldes a las palabras de Dios y despreciaron el consejo del Altísimo. Salmos 107:11.

A diferencia de la idolatría, la incredulidad admite grados y puede coexistir con cierta fe: la línea de demarcación entre fe e incredulidad pasa menos entre diversos hombres que por el corazón de cada hombre.

El Señor juzga a los pueblos; júzgame oh Señor, conforme a mi justicia y a la integridad que hay en mí. Acabe la maldad de los impíos, mas establece tú al justo, pues el Dios justo prueba los corazones y las mentes. Salmos 7:9.

Declaró un AMÉN. De la verdad del ser creador de lo cielos, la tierra. El és el Dios del universo.

Oración: Señor Dios, te reconozco como mi creador, eres el que formaste desde el vientre de mi madre, dándome vida, por eso veo tu omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, de tu verdad en mi vida; rechazando todo espíritu de incredulidad que este al mi alrededor, Amén.

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