Benevolencia

Benevolencia

Benevolente (del latín benevŏlens) es aquel que tiene benevolencia (buena voluntad hacia las personas). La benevolencia, a su vez, está asociada a la bondad y la cualidad de bueno.

Una persona benévola, está dispuesta siempre hacer el bien, sabe manejar situaciones donde su proceder de ayuda a los demás lo mantiene como una prioridad, ya que no es egoísta, moralmente y éticamente hace lo correcto, mostrando empatía con el prójimo, ya que se solidariza con la ayuda que esté necesitando.

Tú me has dado también el escudo de tu salvación; tu diestra me sostiene, y tu benevolencia me engrandece. Salmos 18:35.

Es necesario en muchas ocaciones poder ponernos en la posición de los otros para poder tener un punto de vista con benevolencia, ya que hay veces juzgamos con rapidez las actitudes de otros, sin saber la profundidad de la verdad de lo que puede estar pasando.

Lo contrario de la benevolencia es la malevolencia, está persona que practica esta última por lo generar no es sincera, es poca de amor por el prójimo, ya que solo piensa en ella y no en la necesidades de los demás , está cubierta de egoísmo y de falta de humildad.

Para que la entiendas definir estas dos palabras te escribo esta historia.

Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

-Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! –lo interrumpe el filósofo- ¿Ya lo hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

El discípulo le pregunto.

-¿cuales son estas tres rejas?

⁃ Ah las tres rejas son estas.

-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguién?

-No, en realidad, no. Al contrario…

-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces –dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Si sabes lo que es bueno, necesario y verdadero; podrás practicar la benevolencia, sabras definir bien estos valores y principios, lo cuales pondrás en práctica para desarrollar el amor con el prójimo. Teniendo cuidado de no meternos en el proceso De Dios para con los demás.

Por esto la benevolencia lo podemos definir en estos dos grandes mandamientos que Jesucristo dijo.

Y El le dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazon, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

Este es el grande y el primer mandamiento.

Y el segundo es semejante a éste: Amaras a tu projimo como a ti mismo. Mateo 22:37-38.

Oración. permítame Dios, poder tener conciencia de la benevolencia, sabiendo que ella me dará la oportunidad de definir tu verdad en mi vida, de las cosas que son buenas para mi relación con el prójimo y contigo, y las necesarias para una vida llena de bendiciones. Amén.

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