La otra mejilla

Pon la otra mejilla

En ocasiones he escuchado a cristianos bien intencionados aconsejar a aquellos que atraviesan circunstancias difíciles diciéndoles: “Esta es la cruz que debes llevar”, o “Jesús nos dijo que sufriríamos”, o “tienes que negarte a ti mismo”. Algunos citan la enseñanza de Jesús, como una respuesta adecuada a las personas en nuestras vidas que nos han lastimado. A veces estas personas bien intencionadas nos dicen que permanezcamos en relaciones no saludables porque, ¿no es eso lo que haría Cristo? Él fue crucificado, ¿y no se supone que debemos seguir sus pasos?

Pero, ¿dar la otra mejilla y negarnos a nosotros mismos significa realmente que debemos soportar relaciones y circunstancias poco saludables, sin importar lo que pase? ¿Deberíamos quedarnos en las relaciones que sentimos que nos están dañando porque tenemos que “negarnos a nosotros mismos”?

Dar la otra mejilla es poder entender que el perdón es más valioso que el rencor, saber proceder en los momentos donde nuestro YO esta siendo probado interiormente, para una vida saludable espiritualmente, donde no existirá el odio y la venganza. Pero esto no es que tengamos que mantener una relación de tu a tu con quien tenemos adversidades, si no ser sabio y entendido para cuando tengamos que demostrar el amor de Dios en el.

Dice una leyenda árabe que dos amigos viajaban por el desierto y discutieron agriamente. Uno de ellos le dio una bofetada al otro. Este, ofendido, escribió en la arena: “Hoy mi mejor amigo me dio una bofetada”. Continuaron su camino y llegaron a un oasis, donde resolvieron bañarse. El que había sido abofeteado se estaba ahogando, y el otro acudió en su rescate. Al recuperarse, tomó un cincel y escribió en una piedra: “Hoy mi mejor amigo me salvó la vida”. Intrigado, aquel le preguntó: —¿ Por qué, después de que te lastimé, escribiste en la arena y ahora escribes en piedra? —Cuando un gran amigo nos ofende, deberemos escribirlo en la arena, donde el viento del olvido y el perdón se encargará de borrarlo. Cuando nos pase algo grandioso, debemos grabarlo en la piedra del corazón, de donde ningún viento podrá hacerlo desaparecer.

Reflexión. Solo hace falta dos mejillas para entender, entre el odio y la paz, entre estar atado al rencor o ser libre interiormente, entre el perdón y el amor de Dios.

Palabras de Jesucristo. Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente.»

Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. (Mateo 5:38-39).

Tiempo de Pensar. La ofenza se escribe en la arena, donde el viento del perdón olvida todo. El amor se escribe en la roca donde siempre estará grabada en el corazón.

Oración. Señor ayúdame a pode endender que no es » ojo por ojo y diente por diente», que el perdón sana las heridas más profundas del corazón y nos liberta de el rencor, trayendo paz a nuestro interior. Amén

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Un comentario en “La otra mejilla

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