Propia identidad

Propia identidad

Todos en el mundo contamos con una identidad, con la cual nos permite demostrar quienes somos. Las autoridades la utilizan para saber quien es la persona y su lugar de residencia.

¿Pero cuantos estamos buscando realmente cual es nuestra propia identidad?. Ya que en ocaciones nos dejamos influenciar por nuestro alrededor y las opiniones de los demás, y nos confundimos en nuestro interior por la influencia que ejercen las personas o la sociedad, perdiendo el rumbo de nuestra propia identidad.

Hay personas faltas de saber quienes son realmente, su mente se confunde en el mundo donde viven, su incapacidad de auto estima y valor a la vida, los lleva por las circunstancias y las preciones que ejercen los demás para ser influenciados a perder su propia identidad.

De ahí la necesidad de ejercer nuestro propio carácter, para poder saber realmente lo que somos y lo que valemos, para los demás. No dejándonos influenciar por el mundo que nos rodea, si no desarrollar el interior de nosotros mismos, ahí sabremos cual es nuestro lugar en la vida, y posición para servir a los demás.

Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol

profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era.

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:

– Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es?

– No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?.

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

– No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas… sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. – Y dicho esto, el búho desapareció.

– ¿Mi voz interior…? ¿Ser yo mismo…? ¿Conocerme…? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió…

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje… Tienes una misión: cúmplela.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Reflexión : Yo me pregunto al ver a mi alrededor…

– ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?

– ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas?

– ¿Cuántos naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar…

No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

Palabras de Jesucristo. Salió Jesús con sus discípulos a las aldeas de Cesarea de Filipo; y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?

Y le respondieron, diciendo: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; pero otros, uno de los profetas.

El les preguntó de nuevo: Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo. (Marcos 8:27-29).

Tiempo de Pensar. Desarrolla tu propio ser interior y sabras verdaderamente quien sos y los demás te reconocerán por lo que eres.

Oración. Señor, ayúdame cada día a ejercer mi carácter, para poder mantener mi propia identidad, no permitas que la influencias cambien mi vida de lo que soy realmente en ti. Amén

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