Confiar en ti mismo

Confiar en ti mismo

La vida te presenta rectos a diario, donde los tenemos que asumir con esfuerzos y dedicación, para poder llegar al objetivo que nos propongamos alcanzar.

Para eso tenemos que ser decididos, no temerle a las metas, si no saber llegar a cada una de ellas, no importando la posición que logres, ya que tu dedicación te llevará a mejorar cada día, aprendiendo de los errores y sabiendo superar cualquier pérdida, como ganancia de aprendizaje.

Creer en ti mismo es lo que te hace falta para iniciar el camino que te llevará a conseguir lo que deseas. No hay mayor seguridad ni mayor nivel de confianza que el que te aportas a ti mismo. Si no das ese paso, si no confías en ti, no tienes nada que hacer. 

Ahora si te apoyas esa confianza en la fe de Dios, sabrás que tienes el mayor entrenador o profesor de tu vida. El es el Maestro que te enseñará a desarrollar una fe que moverá montañas.

En ti pondrán su confianza los que conocen tu nombre, porque tú, oh Señor, no abandonas a los que te buscan. (Salmos 9:10).

EL creer en Dios te llevará a dar pasos seguros de si mismo y sabra desarrollar la confianza en tu interior.

Por eso solo tu mismo cuando crees, podrás entender el nivel de desarrollo de sabiduria que el te concederá para tu bienestar.

Había una vez en un joven rico muy presumido que todos los días llevaba sus zapatitos muy limpios, relucientes, brillantes.

En su misma clase también estaba un joven pobre, que tenía mucha envidia al joven rico por sus zapatos.

Pero el joven pobre al vivir en una pequeña choza que al pazar todos los días por una charco de barro sabía que nunca conseguiría tener unos zapatos como los de su amigo el rico.

Todos los días limpiaba y limpiaba, pero nada seguían igual de sucios.

Un día jugando en el recreo tenía que hacer una carrera para ver quien era el más veloz. El pobre asustado, no sabía que hacer, ya que sus zapatillas no eran como las de su amigo.

El día de la carrera, el joven pobre no se lo pensó, y salió corriendo a la par que el joven rico.

Mientras corría, solo pensaba en ser el ganador y no rendirse nunca, tal y como le decía su madre.

Al llegar a la meta, todos se quedaron asombrados por la rapidez del joven pobre, no entendían como podía haberle ganado al rico y sus superzapatillas.

Reflexión : Da igual el zapato que lleves, el esfuerzo por conseguir una meta que te propongas no está en los zapatos sino en ti. Debes ser feliz con lo que tienes, sentirte a gusto contigo mismo y confiar en ti.

Palabras de Jesucristo. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano?

El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo.

Jesús le dijo: Levántate, toma tu camilla y anda.

Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar. Y aquel día era día de reposo. (Juan 5:5-9).

Tiempo de Pensar. Cuando aprendes a confiar en ti mismo, habrás entendido el secreto de superación en tu vida y podrás dar pasos seguros de victoria.

Oración. Dios todo poderoso. Saber que tu eres el Maestro del universo y poder entender tus escrituras, desarrollará en mi una fellena de esperanza, para poder confiar en mismo y superar cualquier obstáculo llegando a la victoria de la vida. Amén

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