Nuestras limitaciones

Nuestras limitaciones

Nuestras limitaciones son causas de estar mirando siempre lo mismo, contemplar lo que tenemos y siendo conformista como vivimos.

Estamos en una forma cotidiana en la vida, nuestros anhelos están limitados a los sentimientos, sin apartarnos de la verdad del área de confort en que nos encontramos.

Las limitaciones más grande andes son aquellas que creemos en nuestra mente, donde cerramos el círculo de nuestra vida, no dejándoles espacio a nada ni a nadie. Son como las paredes de una cárcel donde nos atamos con nuestra propias cadenas, para no ver la libertad que nos espera. Por lo cual nuestro rectos y objetivos se encuentran de igualmente presos.

Los pensamientos limitantes son un obstáculo, para dar pasos de prosperidad en el bienestar de nuestra vida. Por esto es necesario romper con lo que nos ata para no emprender el camino por el éxito personal. Solo tu decides si sigues encadenado, o poder ser libre, rompiendo las cadenas, correr tras el camino del éxito, en nuestras metas y objectivos.

Un maestro y su discípulo llegaron a una humilde vivienda en el campo. Pidieron alojamiento para pasar la noche a la anciana pareja que vivía allí. Fueron bien recibidos por el humilde matrimonio, que les dio a comer un pedazo de pan y un vaso de leche.

Esta leche, les dijeron, la extraemos de esa vaca que está en el establo y es nuestra única pertenencia y de la cual vivimos día a día, vivimos de la leche que le ordeñamos.

– ¿Es su única pertenencia, su único modo de sustento? – pregunto el maestro

– Así es – contestó el anciano.

Se fueron a dormir y el discípulo estaba muy conmovido con la anciana pareja. Al día siguiente, el maestro despertó al discípulo y le dijo: ¿Ves ese cuchillo que está allí?

– Sí maestro.

– Bueno. Ve, tómalo y mata a la vaca.

– ¿¿Qué??

El discípulo no lo podía creer, portarse de esa forma con la anciana pareja que los había recibido con los brazos abiertos. ¡Matar a la única pertenencia que tenían! Pero tuvo que aceptar la orden de su maestro. Y se fueron dejando a la vaca desangrando.

El discípulo no dejo de pensar ¿qué habría sido de la entrañable pareja de ancianos? Así que regresó junto al maestro al cabo de unos años. Pero parecía haber un error. La otrora casa humilde, ahora era una hacienda que se veía muy prospera.

Tocaron y les abrieron. Pidieron posada y salió la pareja de ancianos, pero esta vez, muy bien vestidos.

– Disculpe – preguntó el anciano- ¿No son ustedes aquellos señores a los que les dimos posada hace algunos años?

– Así es, efectivamente- respondió el maestro- ¿Pero que pasó aquí? ¿Cómo es que ahora han prosperado tanto?

– Ahh, pues fíjese que bueno que a ustedes no les pasó nada, estaba preocupado por ustedes. Fíjese que el día que les di posada, creo que entraron unos maleantes y mataron mi vaca, la única fuente de recursos que tenía en ese momento.

Así que no me quedó nada más que cortarla en partes. Vendí la carne, el cuero, las vísceras y gracias a Dios me fué muy bien. Con el dinero compre otra vaca y aun me sobró, así que lo invertí en otra vaca. Con el tiempo esas vacas tuvieron más vacas y estas otras más, y así sucesivamente, hasta ahora tener más de 20 mil cabezas de ganado. Me ha ido muy bien y me alegro ahora de verlos y saber que nada les paso”

Reflexión. Hay que matar lo que te tiene limitado en tu vida, para poder nacer en la properidad de tus objetivos, que te llevarán al éxito de una realidad de bienestar.

Palabras de Jesucristo. El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. (Mateo 13:44).

Tiempo de Pensar. Tus confuciones, son las murallas de tus limitaciones que tu construyes en tus pensamientos. Destruyelas y verás un universo lleno de oportunidades para tus objetivos.

Oración. Dios padre poderoso, no dejes que las limitaciones encieguesen la visión que me da , para no poder ver más de lo que tú me has prometido. Ayúdame a poder dar pasos de bendiciones, para lograr los objetivos que me has puesto en el camino. Amén.

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