
Proverbios 133
Los que desprecian el consejo buscan problemas; los que respetan un mandato tendrán éxito.
Tiempo de meditación. Cuando una persona se cierra en si misma, sin querer escuchar a los demás, dejándose llevar de su parecer, con el cual se enfrasca en discutir por si solo , su propio punto de vista de lo que sucede; este solo podrá encontrar problemas en las respuestas. Cuando una discusión se torna caliente, saliéndose de sus casillas, lo mejor es apartarse y pedir ayuda de un consejero sabio y entendido, este podrá ser neutral, siempre que los dos oponentes estén de acuerdo en recibir la ayuda, para buscar una solución parcial, basada en principios de valores humanos, la cual siempre está llena de normas y mandatos de Dios , para traerles claridad y éxito a la relación con respecto.
Tiempo de reflexión. El que dice que no necesita ayuda en un problema sin solución, es por que no quiere escuchar, su tenacidad lo a llevado a limite de la terquedad, quedándose en una angustia sin solución, por lo cual lo único que recibirá es tristeza en su interior. Más si decide pedir ayuda a Dios, el enviará personas en el camino, sabías y entendidas, capaces de poderte ayudar a abrir tú mente, para que puedas encontrar con éxito las respuestas que necesitas, para solucionarlo y tener la paz en tu interior.
Tiempo para actuar. No desperdicies el buen consejo, solo se sabio para escucharlo y entenderlo, siendo capaz de ser responsable de asumir las consecuencias, que debas tomar para encontrar una solución apacible y concreta, la cual será de mucho bienestar a tu vida.
Palabras de Dios. Los justos ofrecen buenos consejos; enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.
Han hecho suya la ley de Dios, por eso, nunca resbalarán de su camino.(Salmos 37:29-30).
Tiempo de pensar. Abrir nuestra mente a poder escuchar, es encontrar la solución al problema.
Oración. Señor Dios, ayúdame a poder escuchar el buen consejo, dándome un espíritu apacible, para poder encontrar las respuestas sabias a mis problemas, la cual traerán paz a mi corazón angustiado, con el que podré encontrar el respecto a tus mandatos. Amén.