
Proverbio 198
El comprador regatea el precio diciendo: «Esto no vale nada», ¡y después se jacta por una buena compra!.
Tiempo de meditación. Hay quienes se la pasan en el comercio regateando las compras, solicitando rebajas de precios de los artículos o de un bien que ofrece un vendedor. Más de lo que me interesa hablar es de la jactancia que es lo que sucede después de haber conseguido tu propósito.
La jactancia es una actitud de orgullo que realiza una persona en su vanidad de hacer alarde de sus propios logros, sin importarle sus debilidades, esta altivez o arrogancia en ocaciones conlleva a la persona a proceder equivocada en un síndrome de presunción en su forma de proceder.
Tiempo de reflexión. La jactancia es la expresión de una persona en su definición de sí misma, haciendo alarde de alabarse de ella y tratando de vanagloriarse en sus acciones, para dejarle saber a los demás, que con su mal proceder consiguió su propósito. Esta petulancia que en ocaciones esconde el perjuicio, que conlleva a transformar la insolencia en una forma de proceder errónea e equivocada, Dios la detesta. Por esto al insolente y jactancioso el le da su juicio; más da recompensa al que procede humildemente de corazón.
Tiempo para actuar. Deja la vanidad de jactarse con los demás, aprende que la humildad es el camino a muchas puertas de bendición, no te dejes llevar por tu ego de fantoche y se capaz de proceder modestamente en tus acciones y comportamientos, el cual serás de gran estima en el proceder con los demás, así mostrarás el verdadero amor de Dios.
Palabras de Dios. Si ustedes son sabios y entienden los caminos de Dios, demuéstrenlo viviendo una vida honesta y haciendo buenas acciones con la humildad que proviene de la sabiduría;
pero si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras.
Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. (Santiago 3:13-15).
Tiempo de pensar. No te alardes de tus jactancias, por que el tiempo será el juicio de tus acciones.
Oración. Señor Dios, guarda mi corazón de no caer en la jactancia, por la cual el pecado del orgullo se esconde. Dame un corazón humilde y generoso, para tratar al prójimo con amor y respecto. Amén.