
Una piedra es pesada, y la arena también, pero el resentimiento causado por el necio es aún más pesado.
Tiempo de meditación. El resentimiento es la causa de un dolor moral el cual es producido por una ofensa. Convirtiéndose en una carga pesada y difícil de manejar , debido a que la persona no logra olvidar el daño recibido, sintiéndolo una y otra vez. A este sentimiento lo acompaña el rencor y la hostilidad hacia quienes causaron el daño.
Cuando la persona se encuentra ofendida ya sea por un descrédito, un desprestigio o una agresión o causa de calumnias; esta se siente que le han echo daño, causando en ellas un resentimiento dañino. Ahora hay de igual manera que por causa de una omisión, que es una ofensa más sutil más igual de dañina, la persona se pueda resentir. Esto es tan fácil de producir, como el no recibir la invitación que esperaba, la falta de reconocimiento por un trabajo bien echo o cuando alguien no recibe muestras de amistad por un determinado grupo de personas o amigos.
Tiempo de reflexión. Cargar con un resentimiento es un pesó difícil de llevar, más tratar con una persona resentida es muy difícil de aprender a manejar, ya que siempre está más presente el daño causado que sus valores como individuo. Cuando el resentido no desea olvidar, está continuamente recordando aquello que dio origen a ese sentimiento, queda esclavizado a su pasado y no logrará liberarse de esa gran carga que es el resentimiento. De ahí la importancia de darle el espacio a Dios para sanar las heridas del alma, la cual nos libera de todo ese peso emocional , dándonos la paz en nuestro interior y desatando toda cadena que nos tenia oprimidos, por medio del perdón.
Tiempo para actuar. EL resentimiento va naciendo y puede obsesionar de tal forma que acompañe durante muchos años o incluso a lo largo de toda una vida. Por esto es necesario reconocer la causa que te llevo a ese gran estado, para poder aprender a ser sanado interiormente.
Lo primero que tenemos que hacer para liberarnos de este sentimiento es entender la naturaleza de la ofensa: de quién procede, qué consecuencias puede tener en nosotros, por qué lo hizo y si había intención de ofender.
Así podremos analizar con objetividad lo ocurrido.
Lo segundo es que muchas veces exageramos lo sucedido o imaginamos actitudes y hechos que no corresponden con lo que en un principio pudimos pensar.
Hay que pasar página y mirar de forma positiva hacia el futuro. El perdón nos libera de la pesada carga en la que se puede convertir el resentimiento. Aceptar lo que pasó, aunque no estemos de acuerdo con lo que sucedió, y dejar de lado los pensamientos negativos que nos causaron dolor es la mejor solución para superarlo.
Palabras de Dios.»Por más que grites por ayuda, ¿quién te responderá? . ¿Cuál de los ángeles te ayudará?.
Te aseguro que el resentimiento destruye al necio, y los celos matan al ingenuo. (Job 5:1-2)
»¡Pero considera la alegría de aquellos a quienes Dios corrige!
Cuando peques, no menosprecies la disciplina delTodopoderoso.
Pues aunque él hiere, también venda las heridas; él golpea, pero sus manos también sanan. (Job 5:17-18).
Tiempo de pensar. El resentimiento se puede superar por la voluntad y la inteligencia de la persona si saben determinar su carácter para parar de sufrir.
Oración. Señor Eterno. Te pido de todo corazón que guardes mi corazón de la carga de resentimiento, saber entender que el perdón libera y sana las heridas del alma, para encontrar una paz y un equilibrio emocional, por medio de tu verdad en nosotros. Amén.