
Aunque el buen consejo esté en lo profundo del corazón, la persona con entendimiento lo extraerá.
Tiempo de meditación. En ocaciones damos consejos con una buena intención, más que triste es cuando vemos que no han prestado atención a lo dicho y no hacen caso.
¿Y esto por qué sucede? ¿Por qué no logramos influir en las personas?
Hay dos motivos primordiales por el cual la persona no presta atención . El primero, es lo que la persona que escucha no nos reconoce ni siente que seamos una autoridad para ella; ahora el segundo, es por que no estamos usando la técnica adecuada de una buena comunicación.
Para que te puedan extraer un buen consejo, es necesario ganarse el respeto, el valor y la confianza.
Tiempo de reflexión. La autoridad se define con nuestro carácter, y se desarrolla por medio de la integridad como persona. La autoridad no se pretende alcanzar de la noche a la mañana, esta llega con trabajo y dedicación, para ser desarrollada con la experiencia, logros y resultados. Así si todavía no te has ganado la autoridad suficiente, es por que quizás no has dado el ejemplo adecuado. Si quieres que alguien extraiga tu consejo, vela por tener la capacidad de ser capas de poder usar técnicas de buena comunicación y enseñanzas de vida, con la cual Dios te dará, para saber expresar un buen consejo y adecuado.
Esto es de sentido común: sólo si has superado un problema que has vivido (como puede ser una experiencia profesional, un conflicto matrimonial, un problema de salud…) estarás en buenas condiciones para saber cómo y cuándo aconsejar y cuándo no.
Tiempo para actuar. Lo interesante es que las personas con más experiencia, sabiduría y autoridad suelen dar muy pocos consejos… o ninguno.
El silencio muchas veces es un acto de cordura y prudencia.
Para poder dar consejos con nuestro ejemplo de vida; de allí lo extraerán como una buena forma de vivir.
Ahora si estás preparado para dar consejos, asegúrate de ser claros con ellos, poniéndote en la posición de la persona, para que puedas establecer con justicia un bienestar en ella.
Palabras de Dios. Los justos ofrecen buenos consejos; enseñan a diferenciar entre lo bueno y lo malo.
Han hecho suya la ley de Dios, por eso, nunca resbalarán de su camino. (Salmos 37:30-31).
Tiempo de pensar. Los más “cotorros y cotorras” se pasan el día diciendo a la gente lo que tienen que hacer, ¡a estos es mejor no hacerles ni caso!.
Oración. Dios amado. Extraer el buen consejo es poder entender propósitos en la vida, por esto oh Dios, ayúdame a ser entendido de corazón, para escucharlo cuando no los estén dando. Amén.