Principio 3
La obediencia.
Obedezcamos a Dios y dejemos las consecuencias en sus manos.

Tiempo de meditación. La obediencia puede resultar difícil, sobre todo cuando nos sentimos tentados a creer que siendo obedientes vamos a perder más de lo que podemos ganar.
Sin embargo, obedecer a Dios es esencial para agradarle, no sólo en los momentos de tentación sino en todo momento.
Cuando Dios nos manda obedecerle, está dándonos un principio por el cual debemos vivir. También está poniendo una armadura alrededor de nuestras vidas que forma una valla de protección del mal. Aunque el pecado jamás podrá cambiar el amor eterno que Dios les tiene a sus hijos, la desobediencia sí interrumpe nuestra comunión con el, Salvador y nos aleja de sus bendiciones

Tiempo de reflexión. Cuando elegimos obedecer a Dios, escogemos el camino de la sabiduría. Sus promesas de bendición por la obediencia sobrepasan ampliamente todas las posibles consecuencias. El Señor nos pide que nos sometamos a Él, y que dejemos todo lo que suceda a su amoroso cuidado.
A medida que crecemos en nuestro caminar con el Señor, la obediencia se convierte en la avenida a través de la cual lo conocemos mejor. Cuando le obedecemos, el Señor nos acerca más a Él y nos enseña más acerca de sus preceptos y de su amor. En tiempos de desobediencia nos debilitamos espiritualmente, y no podemos distinguir el bien del mal.

Tiempo para actuar. ¿Puede usted recordar la última vez que tuvo la tentación de hacer lo contrario a lo que sabía que Dios deseaba que hiciera? Lo más probable es que hubo una lucha en su corazón. Surgieron las preguntas:¿Tendré que pagar un precio más alto por obedecerle que por desobedecerle? ¿Puedo experimentar más felicidad cometiendo este pecado, en vez de obedecer a Dios?
La desobediencia envía un mensaje al Señor con el que declaramos que sabemos más que Él en lo que se refiere a nuestras vidas y a las circunstancias que las rodean.
Recuerde que la desobediencia siempre tiene repercusiones terribles: sentimientos de culpa, de vergüenza y de inutilidad; vidas destrozadas, matrimonios destruidos y amargas disputas, entre otras.

Palabras de Dios. ¡Oh, si siempre tuvieran un corazón así, si estuvieran dispuestos a temerme y a obedecer todos mis mandatos! Entonces siempre les iría bien a ellos y a sus descendientes.(Deuteronomio 5:29).

Tiempo de pensar. Dios nos ama y está comprometido con nosotros. Nos manda obedecer, no porque sea un tirano, sino porque conoce las terribles consecuencias de la desobediencia y el pecado en nuestras vidas.

Oración. Señor concédeme la capacidad de poder obedecer tus palabras, para lograr encontrar el éxito en el caminar de la vida, sabiendo que cuando meditamos en ella lograremos la sabiduría y conocimiento, para poder hacerle frente con seguridad, lleno de fe, esperanza y amor . Amén.

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