
Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas;volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán. ( Isaías 40.31).
Tiempo de meditación. En la vida enfrentaremos momentos donde nuestras fuerzas se debilitan por medio de la circunstancia que estamos atravesando, los golpes que enfrentamos nos lastiman y nos llevan a la angustia de saber que somos débiles, ya sea emocionalmente o físicamente.
Podemos aprender algo nuevo en medio de cada situación. El apóstol Pablo también tuvo enfermedades y dificultades, pero aprendió a regocijarse en medio de todas ellas. Le insultaron, le persiguieron, sufrió en gran manera por amor a Cristo, pero él sabía que Dios no lo abandonaba jamás. Al igual que Pablo, nosotros también contamos con el poder sustentador de Dios que renueva nuestras fuerzas y nos ayuda a continuar firmes en él.
Tiempo de reflexionar. Los golpes de la vida en ocaciones son muy fuertes para nosotros. Que bueno es poder comprender que contamos con Dios quien es el que restaura nuestras fuerzas. El las concede a todo los que confían en su poder.
Los hijos de Dios no estamos solos ante ninguna circunstancia. Deuteronomio 31:8 dice: «El Señor mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes».
El Señor nos acompaña y va delante de nosotros. Él es nuestra fortaleza en todo momento y podemos confiar en él.
No debemos temer ni angustiarnos. Dios está con nosotros en medio de cualquier situación y nos sostiene con su diestra victoriosa. Sabemos que él ya ganó la batalla, nuestras vidas le pertenecen eternamente. No importa cuál sea la dificultad que estemos enfrentando, su mano nos sostiene para que podamos seguir adelante apoyados en ÉL . Confiemos siempre en su poder.
Tiempo para actuar. Si nos enfocamos en nosotros mismos, en nuestros cuerpos frágiles y en nuestras imperfecciones, desfalleceremos. Recibimos fortaleza cuando ponemos nuestra mirada en Dios, en su poder y en la herencia de vida eterna como hijos suyos. Nuestros problemas aquí son pasajeros, pero nuestra herencia es eterna, llena de salvación y gozo. Todo lo demás quedará atrás para siempre.
A veces nos cuesta entender la grandeza y el poder de Dios. Necesitamos recordar que ÉL es el creador de todo, que nos conoce completamente y está atento a todo lo que sucede. Él obra en todo momento a favor de sus hijos, no descansa ni de día ni de noche. Podemos acudir a Dios en cualquier momento para que nos conceda nuevas fuerzas y nos ayude en medio del trajín diario.
Tiempo de pensar. A ÉL no le sorprende nada de lo que nos ocurre, sus ojos están sobre toda la Tierra y su mano está presta para obrar en favor de los que le temen.
Oración. Señor. Renueva nuestras fuerzas para ser levantado en medio de las circunstancias que estoy viviendo. Se que me renovarás y podré volar como las águilas , más mis pies no se cansarán cuando estoy dando pasos contigo en todo lo que me sucede. Amén.