
Tú, Señor, eres bueno y perdonador;
grande es tu amor por todos los que te invocan. Salmo 86:5.
Tiempo de meditación. En la Biblia, la palabra hebrea para invocar significa clamar, y la palabra griega significa invocar a una persona, llamarla por nombre. Por esto cuando invocamos el nombre del Señor debe ser audible . En otras palabras la gente tiene que escuchar que creemos en un Dios quien nos escucha. Hay momentos que oramos en silencio o en voz baja, más en ocaciones debemos hacer oraciones en voz alta , para que un mundo que no conoce , pueda entender lo que le hablamos al Dios poderozo. Esto se llama clamar y eso significa que tenemos hambre y sed de él, en medio de cualquier dificultad, por lo tanto lo necesitamos, por que no podemos seguir sin él.
Tiempo de reflexión. ¿Sabes Cuándo comenzaron las personas a invocar en voz alta el nombre del Señor?.
Es posible que le sorprenda saber que la práctica de invocar el nombre del Señor comenzó hace mucho tiempo, con la tercera generación de la humanidad, cuando nació el hijo de Set, el nieto de Adán.
“Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. En aquel tiempo los hombres comenzaron a invocar el nombre de Dios”. (Génesis 4:26 ).
Pero ¿por qué los hombres comenzaron a hacer esto?
El significado del nombre de Enós nos da una pista. Enós significa: !hombre mortal y frágil! . Debido a la caída del hombre, éste se encontraba en una condición frágil y carente de Dios, quien era el significado de su existencia. Desde el tiempo de Enós, el hombre se dio cuenta tanto de su vacío como de la vanidad de una vida apartada de Dios, al igual que de su fragilidad y mortalidad.
Así que, comenzaron a invocar el nombre de Dios, la palabra hebrea para Señor. El nombre de Dios significa ! Yo Soy el que SOY! . Él es el ETERNO , el Único que es. Todo lo demás no es. Los seres humanos, mortales y frágiles, se dieron cuenta de que necesitaban al Dios Eterno.
Tiempo para actuar. En ocaciones cuando voy en montando en bicicleta , me da por invocar fuertemente y en alta voz las gracias que tengo de Dios. Un día una persona me vio y quedó sorprendido, ya que estaba pasando por una prueba y le preguntaba a Dios que le diera una respuesta. Al escucharme se dio cuenta que Dios le habló. Que debe ser agradecido, y que no debiera de quejarse tanto.
Invocar el nombre del Señor Jesús es como si sacáramos agua refrescante de un profundo pozo inagotable. Le recibimos como un suministro de vida fresco y que satisface. Nuestro espíritu humano anhela las riquezas puras que recibimos al invocar el precioso nombre del Señor.
Por esto no debemos de invocar el nombre del señor como si fuera la práctica de un ritual, donde la costumbres son para apaciguar la conciencia y seguir con una tradición. No; debemos de saber entender que necesitamos a diario de ÉL , que en nuestros despertar, debe estar presente invocar el nombre del Eterno para que guíe todo nuestro día. Por esto, debemos hablar con aquel a quien amamos, al resucitado Señor Jesucristo. Donde quiera que estemos ya sea en voz alta o baja, como creyentes que somos, por que Él intercede por nosotros ante Dios Padre.
Tiempo de pensar. El Señor Jesús siempre está disponible, ¡tan solo con que lo invoquemos una sola vez!
Oración. Hoy me despierto o Dios Eterno , dándote gracias por un nuevo día, sabiendo que tu nombre tiene poder por medio del mensaje de Jesucristo, quien nos enseño que la constancia de clamar tú nombre, dará respuestas a nuestra oraciones las cuales clamamos con fervor . Amén.