Promesa 238
En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios; desde su templo oyó mi voz, y mi clamor delante de El llegó a sus oídos. Salmos 18:6.
Tiempo de meditación
La angustia es un estado de intranquilidad o inquietud muy intensas causado especialmente por algo desagradable o por la amenaza de una desgracia o un peligro. Cuando hablamos de manera coloquial utilizamos indistintamente las palabras angustia, miedo y pánico, pero, en realidad, no son lo mismo. El miedo siempre se refiere a algo concreto, es objetivo y delimitado; así tenemos miedo a los perros, a las arañas, a subir en un ascensor, a la oscuridad, etc. Y el pánico es un miedo “masivo”. Se podría decir que el pánico es una ración doble o triple de miedo, que se produce por una situación inesperada que nos sobrepasa. Por ejemplo, un terremoto o un Huracán. Hoy en el mundo que vivimos, podemos ver mucha angustia en las personas, llevándolos a un estado de estrés, que los lleva a no controlar sus emocionéis, callendo en pánico fácilmente.
Tiempo de reflexión
La gente hoy en día pierde fácilmente la paz, ven las pruebas como causa de que angustiarse, cuando la verdad de la prueba es lo que exprés el apóstol Santiago en su carta.
Tened por sumo gozo, hermanos míos, el que os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia, y que la paciencia tenga su perfecto resultado, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte nada. Santiago 1:2 .
La angustia aparece como reacción frente a una amenaza sin determinar o un peligro desconocido. Se caracteriza por un profundo malestar psicológico y suele conllevar algunas alteraciones del organismo, como taquicardias, hipersudoración, mareos, temblores o sensación de opresión en el pecho.
Las angustias de mi corazón han aumentado; sácame de mis congojas. Salmos 25:17.
Te quiero decir que tú no estás solo en la angustia que te está atormentando. Si confías en Dios, ÉL té librara de esa batalla, solo tienes que clamar aprender a esperar el tiempo oportuno .
Por nada estéis afanosos o (angustiado) ;antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Filipenses 4:6.
Tiempo para actuar.
Sabemos que cuando tenemos un problema, ya sea de salud, economía, o una situación difícil , o cualquiera que sea, es facial caer en el estado de angustia. Es necesario buscar una solución, una de ellas es la oración a Dios.
Cuando clamo, respóndeme, oh Dios de mi justicia. En la angustia me has aliviado; ten piedad de mí, escucha mi oración. Salmos 4:1.
Tenemos que aprende a confiar en Dios , depositarnos en su presencia y saber que todo momento por fuerte que sea tiene una gran enseñanza.
Bendito es el hombre que confía en el Señor, cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente; no temerá cuando venga el calor, y sus hojas estarán verdes; en año de sequía no se angustiará ni cesará de dar fruto. Jeremías 17:7 -8.
Por esto aprende que el amor de Dios es inagotable, y nadie ni nada nos puede separar de su amor, por muchas pruebas que pasemos.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Romanos 8:35.
Tiempo de pensar.
No acaricies pues la angustia, cree en Fe que El será nuestra fortaleza y alivió, en medio de la situación que estés viviendo .
Oración:
Oh Señor, ten piedad de nosotros; en ti hemos esperado. Sé nuestra fortaleza cada mañana, también nuestra salvación en tiempo de angustia. Amén.