SALMO 16: 7-8.
Bendeciré al Señor, quien me guía; aun de noche mi corazón me enseña. Sé que el Señor siempre está conmigo; no seré sacudido, porque él está aquí a mi lado.
Tiempo de meditación.
Imagina que tú y un amigo cercano están disfrutando de un paseo por un sendero en el campo. Se encuentran muy cerca. Hablan, ríen, escuchan y comparten sus sentimientos. Tu atención se centra en esa persona, excluyendo casi todo lo demás. Te fijas en la belleza que te rodea o en una eventual distracción, pero sólo para decírselo a tu amigo. Ambos lo comparten. Están de acuerdo, y ambos disfrutan de la tranquila compañía. El solo poder estar juntos y hablando de sus vidas es un privilegio, por el cual hay un motivo de estar alegrarse, siempre dejará un recuerdo inolvidable y extrañara de ese gran momento. Por el cual desearía repetirlo en muchas ocaciones.
Tiempo de reflexión
Caminar con Dios es así. Cuando entramos en una relación íntima con Dios por medio de la fe en Su Hijo.
Entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura. Hebreos 10:22.
Él se convierte en el mayor deseo de nuestro corazón. Conocerlo, escuchar Su voz, compartir nuestros sentimientos con Él, y buscar complacerlo, se convierte en nuestro objetivo principal.
En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán. Isaías 40:31.
Él se convierte en todo para nosotros. Estar con Él no es una actividad reservada únicamente para el domingo por la mañana. Vivimos para estar en comunión con Él y caminar en todo tiempo sin desprendernos. Como cuando un hijo camina tomado de la mano de su padre, siempre habrá seguridad en cada paso que de , ya que el cuidará de todo lo que hace.
Tiempo para actuar.
El propósito de todo creyente debe ser el poder estar seguros y confiados que Dios está siempre a tu lado, vivir una adoración continua con el Creador. No permitir que nada te distraiga de poner la mirada en El, es de la misma manera que caminar con un amigo cercano requiere decir «no» a muchas otras cosas, para disfrutar de su compañía. Para caminar con Dios es necesario dejar de lado cualquier cosa que pueda ser una distracción.
Por sus rostros correrán lágrimas de alegría, y con mucho cuidado los guiaré a casa. Caminarán junto a arroyos quietos y por caminos llanos donde no tropezarán. Pues El es el Padre. Jeremías 31:9
Si estuvieras en una caminata con un amigo, pero trajeras una flauta y la tocaras todo el tiempo, la caminata no sería satisfactoria para ninguno de los dos. Muchas personas quieren caminar con Dios, pero traen consigo hábitos como la flauta, pecados, entretenimientos mundanos, o relaciones no saludables. Saben que estas cosas no son lo que Dios ha elegido para ellos, pero fingen que todo está bien. La relación tampoco es satisfactoria para ninguno de los dos. Caminar con Dios significa que tu y Dios están de acuerdo con respecto a tu vida.
Tiempo de pensar.
¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?. Amós 3:3.
Oración.
Que privilegio es poder caminar con Dios, seguros que el nos llevara por senderos de esperanzas, donde la felicidad se mantendrá en nuestras vidas, ya que podemos estar confiados de su protección como Padre. “Señor no me suelto de tu mano”. Amén.