DIOS AL RESCATE

SALMO 31: 1-3.

Oh Señor, a ti acudo en busca de protección; no dejes que me avergüencen. Sálvame, porque tú haces lo correcto. Inclina tu oído para escucharme; rescátame pronto. Sé mi roca de protección, una fortaleza donde estaré a salvo. Tú eres mi roca y mi fortaleza; por el honor de tu nombre, sácame de este peligro.

Tiempo de meditación

Cuando nos sentimos en una situación donde nuestra vida esta en peligro y alguien nos ayuda , es en ese momento que decimos fuimos rescatados por un rescatista. Ahora hay quienes piden rescate por tener prisionero a alguien de la libertad. Estos son hombres que abusan para tratar de lucrarse con dineros mal habidos. Todas esas palabras nos pueden dar un sentido de rescate. Más yo quiero hablar de un resécate importante que se realizo hace mas de dos mil años y que pagaron un precio enorme. Este fue el rescate que pago el Jesucristo al Padre celestial, para rescatar a la humanidad perdida en el pecado. Este rescate todavía esta vigente para aquellos que no han conocido de su gracia y favor. Solo es aceptar que somos pecadores y invitar a Jesucristo a ser parte de nuestra vida. El es el rescastista celestial.

Tiempo de reflexión.

La redención es el término que describe una de las características esenciales de la salvación. Trata específicamente con el costo de la salvación, y de la forma como Dios recibió el pago. Rescatar es la palabra clave en este salmo. Este término significa “comprar la liberación pagando un rescate” o “poner en libertad pagando un precio”. Para los griegos, esta palabra era también el término técnico de pagar dinero para comprar de nuevo a un prisionero de guerra. ¡Dios tuvo que pagar el precio de rescate por ti! ¡Y por mí!

Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero». Mediante Cristo Jesús, Dios bendijo a los gentiles con la misma bendición que le prometió a Abraham, a fin de que los creyentes pudiéramos recibir por medio de la fe al Espíritu Santo prometido. Gálatas 3:13-14.

Solo cuando la sangre es derramada en la muerte, la multa del pecado puede ser pagada. Es importante notar también… ¡que fué por medio de la sangre “derramada” de Cristo! La Escritura NO DICE… que Jesús murió desangrado. ¡NO! Más bien, nos enseña que Jesús, voluntariamente, entregó Su espíritu. Sin embargo, esa muerte física no podría haber traído redención, aparte de Su muerte espiritual, por medio de la cual, Jesús fue separado del Padre, cargando la culpa total de todos los pecados de todos aquellos que serían salvados.

Tiempo para actuar.

Es tiempo de poder entender la gracia y la misericordia de Dios. El envío al Gran Pastor al rescate de las ovejas perdidas, te esta extendiendo sus manos para que seas librado de la muerte eterna y puedas gozar con Dios el reino de los cielos.

»Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. »No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios. Juan 3:16-18.

Por esto sal de un mundo oscuro y ve la luz que te alumbrara por el camino de la salvación.

Tiempo de pensar.

Está claro, que Jesús pagó a Dios el rescate por nuestras vidas. El rescate fue Su propia vida, el derramamiento de Su sangre en sacrificio.

Oración.

Gracias le doy a Jesucristo por haber pagado al Padre el rescate por mi vida, el me ha perdonado mis pecados y me extiende su mano para llevarme al camino de la salvación . Amén.

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