EL TEMOR DE DIOS NOS DISCIPLINA

SALMO 47: 2-4.

Porque el Señor, el Altísimo, es digno de ser temido; Rey grande es sobre toda la tierra. El somete pueblos debajo de nosotros, y naciones bajo nuestros pies. EL nos escoge nuestra heredad, la gloria de Jacob a quien El ama.

Tiempo de meditación.

Muchos tienen la tendencia de minimizar el temor de Dios de los creyentes, interpretándolo como “respetarlo”. Mientras que el respeto indiscutiblemente está incluido en el concepto del temor de Dios, es mucho más que eso. El temor del Gran Libro de Dios para un creyente, incluye el entender lo mucho que Dios aborrece el pecado y temer Su juicio sobre éste, aún en la vida de un creyente.

¿Acaso olvidaron las palabras de aliento con que Dios les habló a ustedes como a hijos? Él dijo: Hijo mío, no tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrija. Pues el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo. Al soportar esta disciplina divina, recuerden que Dios los trata como a sus propios hijos. ¿Acaso alguien oyó hablar de un hijo que nunca fue disciplinado por su padre?. Si Dios no los disciplina a ustedes como lo hace con todos sus hijos, quiere decir que ustedes no son verdaderamente sus hijos, sino ilegítimos. Ya que respetábamos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, entonces, ¿acaso no deberíamos someternos aún más a la disciplina del Padre de nuestro espíritu, y así vivir para siempre?. Pues nuestros padres terrenales nos disciplinaron durante algunos años e hicieron lo mejor que pudieron, pero la disciplina de Dios siempre es buena para nosotros, a fin de que participemos de su santidad.Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella. Hebreos 12:5-11.

Tiempo de reflexión.

Dios nos disciplina , aunque es hecha con amor, aun así es algo que hay que temer. Como hijos, el temor a la disciplina de nuestros padres, sin lugar a duda, nos previno de algunas malas acciones. Lo mismo debe ser verdad en nuestra relación con Dios. Debemos temer Su disciplina y, por lo tanto, buscar el vivir nuestras vidas de tal manera que lo agrademos. Los creyentes no deben “tener miedo” de Dios. No tenemos razón para tenerle miedo. Tenemos Su promesa de que nada podrá separarnos de Su amor.

Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor. Romanos 8:38 -39.

Tenemos Su promesa de que nunca nos dejará o desamparará.

Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque El mismo ha dicho: Nunca te dejare ni te desamparare. Hebreos 13:5 .

Tiempo para actuar.

El temer a Dios significa tener tal reverencia por Él, que éste tenga un gran impacto en la manera en que vivimos nuestras vidas. El temor de Dios es respetarlo, obedecerle, someternos a Su disciplina, y adorarlo con admiración.

El temor del Señor es la base del verdadero conocimiento, pero los necios desprecian la sabiduría y la disciplina. Proverbios 1:7

Hasta que comprendamos quien es Dios, y desarrollemos un temor reverencial hacia Él, no podremos adquirir la verdadera sabiduría. La verdadera sabiduría sólo viene de entender quién es Dios y que Él es santo, justo y soberano.

Y ahora, Israel, ¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma. Deuteronomio 10:12 .

Él es el objeto de tu alabanza, y Él es tu Dios, que ha hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto”. El temor de Dios es la base para nuestro andar en Sus caminos; servirle y sí, amarlo.

Tienes que temer al Señor tu Dios, adorarlo y aferrarte a él. Cuando hagas juramentos, que sean solo en su nombre. Sólo él es tu Dios, el único digno de tu alabanza, el que ha hecho los milagros poderosos que viste con tus propios ojos. Deuteronomio 10:20 -21.

Tiempo de pensar.

Aparta de tu vida todo lo que te aleja de Dios. Porque el temor del Señor es el principio de toda sabiduría.

Oración.

Señor. Se que como Padre nos corriges cuando vamos por un camino equivocado, enséñanos Tu sabiduría, para poder enmendar nuestros errores y así saber que el poder obedecerte es respectar Tu nombre y temerte. Amén.

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