ADOREMOS AL REY DE REYES

SALMO 47:7-8

Porque Dios es Rey de toda la tierra; cantad alabanzas con armonioso salmo. Dios reina sobre las naciones; sentado está Dios en su santo trono.

Tiempo de meditación

En los tiempos pasados los monarcas existían para gobernar un pueblo, su autoridad representaba tributos, aun impuestos y leyes. Ser rey significa ser monarca o soberano de un pueblo, aquel que por su heredad, dignidad o distinción merece llevar ese título. En nuestros tiempos no existen muchas monarquías, pero estas siempre han existido durante todos los tiempos y nos muestran a un rey por encima de todo su pueblo. La imagen que tenemos de los reyes de la tierra es que son personas que viven en mucho lujo, mucha pompa, mucho poder y mucho dinero. Sus grandes casa harán llamadas castillos, estos eran ostentosos y vestían ropas muy costosas. Sus reinos eran enredados por sus hijos y pasaban de generacion a generacion.

Tiempo de reflexion.

Ahora veamos a Dios como Rey de ryes Y Señor de señores. Su reino no tiene fin, el es quien creo el universo y todo lo que existe, su nombre es Santo, y su trono es para juzgar a la naciones. Más por medio de su heredero su hijo Jesucristo tenemos entrada a poder estar con El en su presencias por toda una eternidad , donde cantaremos alabanzas a su nombre y le rediremos toda nuestra vida eterna al supremo. Jesús el hijo de Dios, fue enviado desde el cielo para reinar sobre toda la raza humana, por ser el primogénito de Dios el Padre. Pero el reino de Jesús como rey, es totalmente opuesto a los reinos de la tierra. Su reino es un reino de humildad, de pobreza, de desapego a lo terrenal, que nos lleva a aceptarle como Señor, Dios, Rey y Salvador. Jesús no reina en nosotros desde afuera sino desde adentro, o sea desde nuestro propio corazón.

Pilato le dijo:—¿Entonces eres un rey?—Tú dices que soy un rey —contestó Jesús—. En realidad, yo nací y vine al mundo para dar testimonio de la verdad. Todos los que aman la verdad reconocen que lo que digo es cierto. Juan 18:37.

Jesús le respondió en verdad que Él es Rey, que él no es de este mundo pero que ha venido aquí para dar testimonio de la Verdad, ya que la verdad no está en el mundo, pero Jesús le dice que todo el que es de la verdad escucha su voz. O sea que todo aquel que sigue la verdad acepta el Reino de Jesús.

Jesús es la Palabra de Dios, o sea Dios mismo quien descendió de los cielos para volverse como uno de nosotros y establecer el reino de los cielos en nuestros corazones.

Tiempo para actuar

Debemos brindar nuestra vida al Gran Rey, su propósito es poder que estemos en su gloria, unidos toda una eternidad, entender que el tiene el poder para perdonar nuestros pecados y darnos una vida nueva. Aceptar a Cristo nuestro Rey en el corazón, implica una entrega total a su voluntad y a sus mandamientos. También nos llama a buscarle en nuestro corazón para adorarle y no abandonarle cuando lo recibimos de el sus bendiciones.

»Pues se acerca la hora —dice el Señor—, cuando levantaré a un descendiente justo del linaje del rey David. Él será un rey que gobernará con sabiduría; hará lo justo y lo correcto por toda la tierra. Jeremías 23:5.

El verdadero reinado de Cristo en el alma, cuando oramos el Padre Nuestro pedimos “venga a nosotros tu Reino, o sea que invocamos a Jesús, nuestro Rey para que reine en nuestra vida, luego le decimos hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo. ¿Qué es lo que realmente le estamos diciendo a Jesús? , Jesús, yo quiero que tú seas mi Rey, yo quiero el Reino del Padre en mi corazón, el reino de su Divina Voluntad.

Tiempo de pensar.

Solo debemos de saber que existe un Gran Rey, este es Jesucristo quien vendrá en su gloria para juzgar a vivos y muertos.

Oración.

Padre Nuestro. Se que tu hijo Jesucristo es quien ha enredado Tu Reino, por esto le brindo mi vida para que se haga su voluntad, sabiendo que debo adorarlo en espíritu y verdad, como El merece que lo alabemos. Amén .

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