NO DEBEMOS DECIR FELIZ AÑO, SI NO FELICES AÑOS

Vive feliz con los años que has visto pasar, valóralos en tú crecimiento, pues ellos no pasan desapercibidos, siempre me te han enseñado a como madurar, aceptando todo Año Nuevo , como una oportunidad más de vida.

Si valoramos los años nos daremos cuenta que todo lo que nos ha ocurrido cumple un propósito de vida. La persona entra en años; sin embargo, el ser viejo es  un rasgo de carácter nacido de una forma errónea de pensar y de actuar. Aceptar la edad significa: no volverse viejo. El volverse viejo comienza con el quejarse mucho de lo penosa que es la vida terrenal. Ser joven no es sólo una etapa en el ciclo de vida de una persona, sino que es una postura interna que no está sujeta ni a un tiempo ni a una edad determinados. Que la persona sea joven o mayor en años, no es lo decisivo; depende de qué es lo que hace la persona con su vida. Eso es lo que cuenta y lo que revela cuán joven es el anímicamente. El desarrollo de la vida terrenal depende de los pensamientos de la persona. Pues, tal como la persona piensa, así será a más tardar en la vejez. La persona, sea joven o vieja, debería luchar por hacerse consciente de que la vida terrenal sólo es la fase previa hacia una vida más elevada, y que el fallecer sólo es el paso a otra forma de existencia, que a su vez significa vida. Cada etapa de nuestra vida está marcada por diferentes aspectos evolutivos, como son, la inocencia de la infancia, la espontaneidad de la juventud y la madurez del adulto. Sin embargo, cuando la vida nos aproxima a la vejez, en ocasiones, no encontramos aspectos que nos ayuden a valorar, aceptar y disfrutar de esta etapa final de la vida.

Podría vivir mil años o el doble, y ni aun así encontrar satisfacción; y si al final de cuentas tiene que morir como todos, ¿de qué le sirve?. Toda la gente se pasa la vida trabajando para tener qué comer, pero parece que nunca le alcanza.Entonces, ¿de verdad están los sabios en mejores condiciones que los necios? ¿Ganan algo los pobres con ser sabios y saber comportarse frente a otros?. Disfruta de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes; soñar con tener cada vez más no tiene sentido, es como perseguir el viento. Todo ha sido decidido. Ya se sabía desde hace tiempo lo que cada persona habría de ser. Así que no sirve de nada discutir con Dios acerca de tu destino. Cuantas más palabras decimos, menos sentido tienen. Entonces, ¿para qué sirven?. En la brevedad de nuestra vida sin sentido, ¿quién conoce cómo pasar mejor nuestros días? Nuestra vida es como una sombra. ¿Quién sabe lo que sucederá en este mundo después de la muerte?. Eclesiastés 6:6-12

Se vive en un mundo donde cada día le cuesta a la humanidad aceptar los años de vida. La inconformidad de verse en un espejo, lleva a la persona a sumerjerse en la vanidad de su pensamiento. Poder aceptarnos a medida del cambio de nuestro cuerpo, es saber vivir cada momento conforme a las medidas de nuestra forma de madurar. Posiblemente nos veamos viejos, pero somos jóvenes en nuestra manera de madurar, crecer y aceptarnos, ya que cada día que pasa, bienes con sus luchas, dificultades o con felicidad. Y ahí sabremos que hemos empezado a vivir. Para crecer. es importante, reflexionar acerca de cómo llegar a cada etapa de la vida, sabiendo aceptar cada momento.

También les dijo una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; porque entonces romperá el nuevo, y el pedazo del nuevo no armonizará con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán, sino que el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.Y nadie, después de beber vino añejo, desea vino nuevo, porque dice: «El añejo es mejor.» ( Lucas 5:37-39).

Si somos añejos sabremos mejor, que uno nuevo. Es así la vida todo tiene su sentido de vivir.

Aceptar la edad implica reconocer lo que esta nos ha brindado: la posibilidad de ser mejores personas, de aprender de nuestros errores, de avanzar, de crecer, de pensar de otras maneras diferentes, de descubrir nuestros valores. Todo esto debemos valorar con los años vividos..

ORACIÓN .

Señor. Ayúdame aceptar los años que he vivido, agradecido por cada momento, que me has permitido crecer. Amén

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