Los puntos débiles del hombre en una guerra son la cabeza y el corazón, la cual tiene que proteger.
En la lucha espiritual, es protegerse de los pensamientos y los sentimientos. Más es necesario usar a Dios como escudo.
Cuando observamos los tiempos antiguos los guerreros de Moises, Jose , el Rey David,etc. Ellos se enfrentaban cuerpo a cuerpo, su única protección de frente era su escudo, mas todos se resguardaban con estrategias y hacían barreras de protección con sus escudos. Muchas son las necesidades que se pueden presentar a una persona a lo largo de toda la vida. Como podemos ver, la función del escudo era detener el paso de cualquier dardo o flecha; desafilando y apagando el fuego de ellas, protegiendo de esta manera los órganos más importantes del cuerpo de la persona, especialmente, el corazón, pues un impacto en el o en sus venas y arterias principales podría matarla en un minuto o dos.
¡Alaben al Señor! Pues él oyó que clamaba por misericordia. El Señor es mi fortaleza y mi escudo; confío en él con todo mi corazón. Me da su ayuda y mi corazón se llena de alegría; prorrumpo en canciones de acción de gracias. SALMO 28:6-7.
A lo largo de los salmos podemos observar cómo sus autores se refieren a Dios como su escudo, su protección y defensa. Aunque no es la única forma de referirse a su Señor, es un hecho que la protección que viene del Señor es ese atributo de Dios que predomina en los Salmos.
Muchos son los momentos de necesidad que pasará de una u otra manera en donde necesitará ayuda para poder salir del pozo de la desesperación. Más en lo espiritual el escudo es una forma de protección contra los ataques del enemigo quien es el que quiere destruirte, y es hay donde debemos de usar el escudo de Dios. Estar protegidos de este mundo que cada dia crece la maldad y el pecado abunda en las calles queriendo destruir la vida de muchos. Sobre todo con el escudo del Señor podemos proteger nuestro corazón, de cualquier sentimiento inverso a nuestra vida. El nos fortalecerá para saber entender lo bueno y perfecto de la vida.
Dios es nuestro escudo , quien nos protege de los ataques del diablo, quien nos guarda y pone barreras de protección sobre nuestra vidas para ser guardados de las tristezas, la depresión , las angustias , la soledad , los fracasos y las frustraciones. Más para esto debemos pertenecer a su ejercito, siendo obedientes a su palabra . Más Dios es escudo a quienes esperan en Él. Para quienes saben que la salvación no viene de parte de la multitud de ejércitos, de la multitud de bienes, no viene de la fuerza sino que viene de Dios. Más para esto debemos desarrollar el poder creerle a sus promesas con fe.
Además de todo eso, levanten el escudo de la fe para detener las flechas encendidas del diablo. Efesios 6:16.
No hay Dios como nuestro Dios, quien nos da la victoria en medio de cualquier situación. Aunque nos encontremos rodeados de enemigos y no se vea solución ni modo de salir bien librados del ataque, Dios llegará como poderoso gigante para guardarnos, para ser nuestro escudo y sacarnos de esa situación para darnos la victoria.
Por ejemplo, el dardo del desánimo tiene como misión principal apagar tus momentos íntimos con Dios, para llevarte a la esterilidad y muerte. Te intimida, atemoriza y hace que dudes de todo y de todos, aislándote completamente del grupo, de esta forma te conviertes en presa fácil de sus engaños.
“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”Juan 10:10
Dios quiere que estemos quietos, sabiendo que Él viene a nuestro socorro. No importa lo que se arrecie la batalla, no importa lo grande de nuestro enemigo ni la multitud de enemigos a nuestro alrededor, solo debemos esperar en el Señor que Él vendrá en nuestra ayuda y nos dará la victoria sobre todas las cosas. Por el poder de su gloria Él nos permitirá ver su gloria sobre nuestros enemigos.
«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia. Samuel 22:2-3.
Dale tú vida a Dios quien es el que te brinda un lugar seguro, es quien te protegerá en los tiempos difíciles y sabra darte la victoria en medio de las batallas que afrontas a diario. No importa lo difícil que se vea la situación, Dios nos librará con maravillas, haciendo de lo imposible. Solo Dios con nosotros, no necesitamos nada más. Él es suficiente para levantarnos y llevarnos más allá de lo que podemos imaginar.
OREMOS
Hoy salgo a combatir de nuevo a un mundo plagado de violencia y maldad , donde debo como buen guerrero de Dios , usar las armas espirituales que me brinda, para ser protegido de cualquier ataque del enemigo. Por esto Oh Dios usare tú escudo de la fe con que puedo ser librado de las flechas que me tiran en las calles. Amén .