Solo una mirada puede definir tu estado de animo, expresar lo que se siente y reflejar como esta tu vida interior. Ya que tus ojos son el espejo del alma.
Has observado cuando una madre mira a los hijos y ve en sus ojos como esta su estado de animo, ella puede definir si esta esta enfermo, preocupado o quizás este pasando por algo que no quiere contar, esto es un don de Dios para ellas. De ahi que.
Una mirada expresa lo que la persona esta sintiendo en su interior. Hay miradas a veces vacías, llenas de preocupación, de tristezas o de dolor, miradas que reflejan la angustia que se esta sintiendo, o miradas picaras que ocultan la verdad. De igual hay quienes miran profundamente, expresando sentimientos de culpa, o de alegría. Más hay quienes esconden la mirada haciéndoles hipócritas a las relaciones humanas. Por esto se dice que los ojos son el espejo del alma. En relación con las personas a nuestro alrededor, podríamos preguntarnos: ¿Cómo reaccionamos ante las miradas de las personas? ¿Nos dejamos tocar por lo que vemos a nuestro alrededor? ¿Por qué muchas veces volteamos la mirada? Puede ser por miedo al compromiso; podría también ser por el dolor de lo que percibimos.
El Señor mira desde el cielo y ve a toda la raza humana. Desde su trono observa a todos los que viven en la tierra. Él hizo el corazón de ellos, así que entiende todo lo que hacen. SALMO:33:13-15.
Ahora el salmo expresa la mirada de Dios sobre todos nosotros, mirada de misericordia, de esperanza, de amor. Más también de disciplina, donde el analiza el corazón, el alma y el sentimiento de cada persona.
Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que esta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios. Hebreos 12:2.
Existe un tipo de mirada que cuando uno la percibe en su interior, nunca olvida: la mirada divina. Es la mirada del amor incondicional de Dios que se fija en ti independientemente de lo que hayas hecho o de tus méritos. Es una mirada gratuita de amor que cuando toca nuestro corazón nunca vuelve a ser el mismo. En Dios descubrimos un amor incondicional donde cada uno redescubre su dignidad y su propia identidad.
Únicamente Dios entiende el camino a la sabiduría; él sabe dónde se puede encontrar, porque él mira hasta el último rincón de la tierra y ve todo lo que hay bajo los cielos. Job 28:23.
Es esa mirada interior que se aleja de lo vano y de lo superfluo; esa mirada sencilla y penetrante que cuestiona e interpela, que en ocasiones es como un susurro que resulta ser una brisa confortante para el que busca paz o una palabra tan aguda como espada de dos filos que penetra hasta el fondo del alma.
Que importante es contemplar la mirada de Dios. Esta es una mirada profunda que quiere a través de mi pobre mirada irradiar la fuerza de su amor. La mirada de Dios sondea lo más profundo de mi interior. Es una mirada esperanzadora pues reconoce la dignidad de cada hijo. Es una mirada en la que tú reconoces algo de ti mismo, pero siempre te sobrepasa. Es una mirada que traspasa el tiempo y el espacio y por eso anticipa la gloria a la que un día participaremos si somos fieles.
¡Que la gloria del Señor continúe para siempre! . ¡El Señor se deleita en todo lo que ha creado! . La tierra tiembla ante su mirada; las montañas humean cuando él las toca. Salmos 104:31-32.
Expresa la esperanza de que las manos del Señor se abran para difundir dones de justicia y de libertad. El justo espera que la mirada de Dios se revele en toda su ternura y bondad. ¿Cuánto dura esa mirada? Es una mirada de amor eterno. A diferencia de las ilusiones que plantea el mundo y se acaban, la mirada de Dios permanece. Dios nos ha visto desde siempre. Somos fruto de un sueño eterno de Dios quien nos invita a cumplir una misión que tiene algo de la eternidad de Dios impresa en nuestro interior. En esa mirada está contenida la eternidad.
En el momento donde la mirada de Dios y la nuestra se encuentran, se define nuestro destino eterno.
OREMOS.
Señor . Hoy contemplo Tu mirada , esa mirada de amor , de esperanza y de bondad; por la cual estoy agradecido por todo lo que has hecho en mi vida. Por esto al extender mi mirada en Ti se que podré comprender la paz en mi interior, el descanso que das cuando nos miras desde el cielo. Ayúdame a poder reflejar en mis ojos Tu mirada. Amén.