El Señor habla de muchas maneras. Más cuando nos sensibilizamos es cuando comprendemos que el Señor nos está hablando y uno comienza a discernir su apacible voz como un silbido que penetra en el alma.
¿Cómo podemos escuchar la voz de Dios? Esta es una pregunta que surge con regularidad en la vida del creyente. Todos queremos escuchar la voz de nuestro Señor. A veces leemos la Palabra de Dios pero necesitamos entenderla, vivirla, seguirla y obedecerla. Tenemos que aprender a ser sensibles y descubrir esas formas diferentes como Dios nos habla.
Que los sabios entiendan estas cosas. Que los que tienen discernimiento escuchen con atención. Los caminos del Señor son rectos y verdaderos, los justos viven al andar en ellos; pero en esos mismos caminos, los pecadores tropiezan y caen. Oseas 14:9.
Recordando a los hombres y a las mujeres del Gran Libro por medio de las cuales Dios cambió la historia. No tuvieron nada en especial, eran personas comunes y corrientes, como tú y como yo. Muchos de ellos no eran sabios, ni superdotados. Pero todos tuvieron una cosa en común; supieron cuál era la voluntad de Dios para ellos y su generación y la cumplieron. Lo que Dios usó en el pasado fueron personas ordinarias que tuvieron un Señor extraordinario, en el cual pusieron su poquito de Fe. La fuerza que motivó a estos hombres fué la convicción firme de que Dios los había llamado a su obra, y que mientras ellos fueran fieles a ese llamado, El obraría con ellos y a través de ellos, contra cualquier obstáculo para lograr la victoria.
¡Escuchen esto todos los pueblos! . ¡Presten atención, habitantes de todo el mundo!. Los de las altas esferas y la gente común, ricos y pobres: ¡oigan!. Pues mis palabras son sabias y mis pensamientos están llenos de buena percepción. Salmo 49: 1-3.
El mundo de hoy va demasiado de prisa, hay quienes se la pasan completamente ocupados en sus quehaceres, su tiempo es limitado y no se detiene a escuchar lo que Dios esta hablando, por medio de la circunstancias que están ocurriendo.
Acérquense y escuchen esto: desde el principio les he dicho con claridad lo que sucedería». Ahora, el Señor Soberano y su Espíritu me han enviado con este mensaje. Esto dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir. ¡Ah, si solo hubieras hecho caso a mis mandatos! . Entonces habrías tenido una paz que correría como un río manso y una justicia que pasaría sobre ti como las olas del mar. Isaías 48:16-18.
Él nos habla, a través de su Palabra y el Espíritu Santo es quien nos revela el mensaje para que nosotros entendamos lo que Dios nos quiere decir y no sea lo que nosotros mismos entendamos. Para recibir la guía del Señor tenemos que cumplir ciertas condiciones básicas: Tener un corazón limpio, declarar dependencia al Espíritu Santo y renunciar a nuestros propios pensamientos.
Para el que está comprometido con Dios y está rendido delante de Él, su conciencia comienza a ser formada y transformada por la Palabra y por el poder de su Espíritu Santo. Empieza a pensar como Dios quiere que piense.
Por eso. Si tu mente es renovada por Él, tu conciencia será renovada ahora por el conocimiento que tienes de Él. Te ayudará a tomar decisiones sabias. Ahora la Palabra de Dios es la que te guía a todo principio de vida, ella transforma tu mente y cambia tus ideales humanos perversos. Solo es poder abrir tu corazón y sabras entender la verdad del Señor para tu bienestar.
El Señor puede arreglar tu vida, sólo debes estar en comunión con Él para que puedas escucharle. Pídele al Señor, que te ayude a entender su Palabra y los principios que te van a llevar a a vivir de una forma diferente, ya que la fe , la esperanza y la humildad, serán la que te otorgara la gracia de Dios . Recuerda que, Él habla, Él dirige, Él guía y Él aparta el mal camino de tu vida.
Pídele al Señor que abra tus oídos y que te habilite a escuchar su voz.
OREMOS,
Hoy destapo mis oídos y me dispongo a escuchar la voz de Dios, por medio de su Palabra , quien es la que cambia mi manera de pensar y de actuar; sabiendo que sus promesas son amen para todos los que creemos en ella. Por esto Tú voz resuena en la mas profundo de mi corazón y renueva mi espíritu. Amén.